La devastación en el Istmo de Tehuantepec a consecuencia del terremoto del 7 de septiembre y las constantes réplicas activaron la migración motivada por cambio climático, la cual en los últimos años constituye la segunda causa de movilidad poblacional.
Virginia Guadalupe Reyes de la Cruz, investigadora de Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Autónoma Benito Juárez (IISUABJO), explicó que con el paso de los años y la severidad con la que se presentan los fenómenos naturales, se ha ido modificando el patrón migratorio.
Si bien una de las principales causas sigue siendo el asunto laboral, “las migraciones por cambio climático están tomando mayor presencia. Estamos haciendo alusión a desastres naturales como son inundaciones, deslaves, sismos, tsunamis, terremotos, como los que acabamos de ver en Oaxaca y en el país”, dijo.
Paulina exilió a oaxaqueños
La especialista en el tema, señaló que uno de los ejemplos palpables de migración por cambio climático dentro de la comunidad oaxaqueña ocurrió tras el huracán Paulina, que entre otros puntos impactó en la región de la Costa. Al menos dos comunidades completas emigraron a Sinaloa hacia los campos agrícolas.
En el 2010 también se registraron migraciones por cambio climático derivadas de las inundaciones por los fenómenos Frank y Matthew. En aquél año el impacto no fue tan significativo como podría ocurrir en este 2017 en el Istmo de Tehuantepec en donde se estima que el 75 por ciento de los inmuebles en Juchitán están dañados, y hay miles de viviendas destruidas en otros 41 municipios.
“En aquella ocasión (huracán Paulina) el impacto no fue tan grande, pero acá donde hablamos de destrucción del 75 por ciento de casas, donde hay destrucción de las actividades económicas y de oficinas, el impacto puede ser mayor”, expuso.
Tras lo ocurrido en aquella región, algunas familias han dejado sus hogares para trasladarse con familiares dentro del mismo estado hacia otros puntos de la república mexicana. Los principales motivos son la devastación de sus viviendas y el temor a perder la vida ante las constantes réplicas. “Es un principio de superviviencia”, subrayó.
Consecuentemente la migración tiene un impacto económico en la zona afectada, que “vamos a empezar a ver una vez que las actividades se comiencen a regularizar (….) pareciera ser que el durante sigue porque sigue temblando, la gente está allí paralizados porque en este tipo de situaciones se manejan mucho las dimensiones emocionales”, expuso.
El primer referente de migraciones por cambio climático o migraciones ambientales, ubicado en un estudio hecho por la UABJO es Tabasco en el 2007. En éste lugar debido a inundaciones, los empresarios fueron de los primeros en dejar la zona de desastre.
