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Cruceros: espectral trabajo infantil

Foto(s): Cortesía
Redacción

Son las 12 y al medio día el clima es intenso en la capital del estado, la temperatura asciende hasta los 27 grados y transeúntes y conductores que van de paso son testigos del movimiento de Malenita, una pequeña de apenas 4 años de edad. Sus pequeños pies vuelan a cada segundo en una danza con la que pretende llamar la atención en el crucero donde junto, con otros pequeños, realiza una parada temporal.


No, Malenita no baila, su carita llena de suciedad muestra un gesto de dolor, sus pies se queman en el pavimento, no lleva zapatos puestos y, con una mirada lastimosa, parece suplicar a quien pasa que le ayude, que la miren, que reconozcan su derecho a vivir una infancia feliz.


Por rachas, Malenita aparece en ese u otros cruceros de la ciudad, alrededor de 40 o 50 niños arriban a la capital del estado provenientes de Chiapas y Guatemala, pequeños que acosan literalmente a quien se acerca a su zona de trabajo.


Ambulantaje infantil


Algunos menores se ganan la vida vendiendo chicles, otros fruta, unos más limpiando  parabrisas y todos con una expresión que parece ensayada para generar lástima. Todos dicen ser oriundos de Chiapas o Guatemala.


Salvo las palabras que utilizan para ofrecer sus productos o servicios, los pequeños evitan hablar con desconocidos y, cuando se prestan al diálogo, huyen al cuestionarlos acerca de sus orígenes, padres o domicilios.


“Comprame unos zapatos, ¿anda si?, dame dinero para comprarlos”, expresa Malenita cuyos labios parecen dos lijas transparentes; también está sedienta, la deshidratación es notoria en ella y en el resto, así como los estragos del sol y frío que debe soportar y dejan huellas en su piel.



¿Ya comiste? se le pregunta y ella responde que ya, que comió un pedazo de pan que le dió su mamá a quien no se advierte ni siquiera cerca del lugar.



Junto a Malenita cuatro chiquillos más, un bebé de acaso cinco meses, una chica que lo carga de cuando mucho 13 años, otra  de unos y un pequeño de por lo menos 9 años, todos descuidados, con una delgadez que evidencia una grave desnutrición.


Las palabras mágicas para su huída se expresaron: “Vamos a comprar tus zapatos, dile a tu mamá que nos acompañe”; Malenita prefirió seguir su danza antes de acceder y un grito de la niña mayor le hizo recordar que nunca debe hablar con desconocidos.



Un tema delicado


Cuando NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, quiso recurrir a las instancias que podrían referir el tema, la respuesta siempre fue la misma: no hay datos, el tema lo vamos a revisar, cuando tengamos datos le llamamos, no hay nadie para ofrecer la entrevista O "no es un asunto que nos corresponda".



Fuentes oficiales relacionadas con el asunto, que pidieron omitir su nombre, señalaron que el tema es muy delicado y que, por ello, difícilmente alguien lo abordaría, sin embargo, reconocieron que es un problema que poco se ha atendido.



Y es que, independientemente de la presencia temporal de niñas y niños provenientes de otras entidades o países, el tema de la explotación laboral infantil es algo de lo que poco se sabe y el incremento en la presencia de pequeños que deambulan por la ciudad para trabajar o mendigar es cada vez mayor, ante lo que parce complacencia de las autoridades.


Esfuerzos que se desecharon


En abril de 2014, el gobierno entonces encabezado por Gabino Cué Monteagudo presentó el Plan Estatal para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil en Oaxaca, con la finalidad de rescatar a más de 150 mil niñas y niños de la explotaciòn laboral infantil.


Casi cuatro años desde el inicio de su periodo, tuvieron que pasar para que se pusiera atención a un tema que provocó la creaciòn de la Comisión Interinstitucional correspondiente, grupo que no pasó de sesionar cuando mucho en cinco ocasiones sin resultados visibles.



Para ese entonces, las estadísticas de la Secretaría del Trabajo Estatal, registraban en Oaxaca alrededor de 55 mil infantes que trabajaban, de los cuales, el 71% no cobraban un salario y la mitad de ellos no acudían a la escuela.


En el actual gobierno, el tema no es prioridad


En su campaña, Alejandro Murat Hinojosa, mandatario estatal, planteó atender 10 asuntos que signó en el Pacto por la Primera Infancia, que convocaron 55 organizaciones de la sociedad civil.


En ese momento se comprometió a impulsar desde el primer día de su gobierno a reducir los casos de maltrato infantil, se habló de salud, de alimentaciòn y de legalidad en las adopciones, pero ni su gobierno, ni el de Chiapas, muchos menos el Guatemala, han establecido una coordinaciòn que atienda y resuelva el caso de niños que laboran en los cruceros y el centro de la capital.

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