SAN JUAN MIXTEPEC, Oax.- En la conmemoración del décimo primer aniversario del asesinato de uno de sus hijos más destacados, Moisés Cruz Sánchez, el pueblo, junto con la autoridad municipal y la Red Internacional de Indígenas Oaxaqueños (RIIO), declaró el 18 de mayo como el Día Internacional del Migrante, en reconocimiento a quienes dejaron el terruño para labrarse un mejor futuro en los Estados Unidos y también a quienes murieron en su intento de cruzar la frontera.
Cruz Sánchez, quien fue presidente municipal en el periodo 2002-2004, fue asesinado el 18 de mayo del 2006 por dos pistoleros, en las afueras del comedor San Miguel, ubicado en la calle Benito Juárez, cuando salía después de haber desayunado.
Antes del homicidio, el entonces coordinador binacional de la RIIO, denunció “ataques, presiones y amenazas” de la priista Confederación Nacional Campesina (CNC) y de “espionaje y de persecución de personas desconocidas en vehículos sospechosos” en su contra, aparentemente por orden del secretario general de Gobierno, Jorge Franco Vargas, durante la administración de Ulises Ruiz Ortiz.
La influencia estadounidense en la vestimenta de los músicos. FOTO: Mario Jiménez Leyva
Antes de la declaración formal, que se hizo en un acto ex profeso en la explanada del Palacio Municipal, familiares, compañeros de lucha y habitantes de este pueblo trilingüe –por el habla del mixteco, castellano e inglés–, participaron en una misa en memoria de Cruz Sánchez, oficiada en el lugar donde fue asesinado.
Ahí, en el cenotafio que se erigió en su recuerdo, fueron colocadas decenas de flores y veladoras, con la fotografía de la víctima, quien lucía de barba y bigote en ese tiempo, con un sombrero charro en la cabeza.
Posteriormente, encabezados por la viuda y por una de sus hijas, Margarita Cruz Ramírez y Eva Cruz Cruz, se encaminaron en una romería hacia el Palacio Municipal.
En la ceremonia, el coordinador general de la RIIO, Adolfo Gómez Hernández dijo que la declaración del Día Internacional del Migrante en tal fecha, se hace para honrar la memoria del “camarada Moisés”, por haber sido precursor de la defensa de los derechos de los migrantes de San Juan Mixtepec en los campos agrícolas de Sinaloa, Baja California Norte y en California, Estados Unidos, en los años 80 y 90.
Detalló que Cruz Sánchez entregó toda su vida por la defensa de los derechos de los migrantes y la unidad de su pueblo porque salió de San Juan Mixtepec desde los 10 años de edad a trabajar a los campos agrícolas de Sinaloa.
“Junto con estudiantes de la Universidad Autónoma de Sinaloa, participó en un gran movimiento en los años 80 para demandar a los patrones un horario de ocho horas, salario justo y vivienda digna”, señaló.
Lo mismo hizo después –contó–, en el Valle de San Quintín, al lado de otro gran luchador social de San Juan Mixtepec, Benito García Sánchez.
Lucha con César Chávez
Incluso, subrayó que Cruz Sánchez intervino en la lucha en los Estados Unidos al lado del mítico líder sindical y activista por los derechos civiles, César Chávez, fundador de la Unidad de los Trabajadores Agrícolas de América (UFW, por sus siglas en inglés)
Margarita Cruz Ramírez, la viuda del luchador social. FOTO: Mario Jiménez Leyva
Destacó que Cruz Sánchez regresó poco tiempo después a San Juan Mixtepec a forjar un movimiento en defensa de los migrantes y de los derechos del pueblo.
“A él, debemos la organización, la concientización y la lucha de este pueblo, para no seguir caminando agachado y decir siempre sí al gobierno”, asentó.
Para que la institución del Día Internacional del Migrante tuviera el respaldo del pueblo, preguntó a quienes acudieron al acto, “¿están de acuerdo que así se declare el 18 de mayo?”
Un sonoro sí y el puño izquierdo en alto, así como vivas, fueron la respuesta de los asistentes.
Ante esto, el coordinador general de la RIIO, convocó a todos sus integrantes y simpatizantes a seguir el ejemplo de lucha de Cruz Sánchez y mantenerse en unidad para la defensa de sus derechos. “Luchemos por una mejora de vida, defendamos nuestros derechos como migrantes y como pueblo, defendamos también nuestra identidad y cultura como pueblo mixteco”, requirió.
Van 11 años de impunidad
Margarita Cruz Ramírez, la viuda de Moisés Cruz Sánchez, se siente orgullosa por el legado de su esposo en la lucha por la defensa de los migrantes y los derechos de su pueblo, pero triste también porque su crimen ha quedado en el olvido a 11 años de sucedido.
Decenas de personas participaron en la romería por el décimo primer aniversario del asesinato de Moisés Cruz Sánchez. FOTO: Mario Jiménez Leyva
“Desde que tuvo uso de razón se dio cuenta de la pobreza de su pueblo y se interesó por la defensa de sus derechos; por eso, cuando se fue al Norte y a Estados Unidos, se dedicó también a defender los derechos de los migrantes”, señala.
Fue testigo de la lucha en defensa de los derechos migrantes cuando acompañó a Moisés a la pizca de la naranja y el limón en Corcoran, California.
“En 1980, se fue primero, dos años después llegué allá; anduve con él por todos lados, lo acompañé y me di cuenta como dedicaba su tiempo en defender los derechos de los migrantes”, cuenta.
Cinco años después, la pareja retornó a San Juan Mixtepec porque el hijo mayor, Ismael, se había quedado al cuidado de los abuelos y requería de atención de los padres.
“Nos regresamos juntos, pero se volvió a ir a seguir trabajando y defendiendo los derechos de los migrantes”, refiere.
Sin embargo, su lucha terminó en forma abrupta con su asesinato, que hasta ahora no se ha esclarecido ni castigado.
“Me daba gusto, me sentía orgullosa de él, pero lamentablemente no ha habido justicia. En la procuraduría (ahora fiscalía), lo que único que me dijeron fue que su muerte era por motivos políticos”, termina.
El sueño trunco
“Cuando tenía 13 años, en 1979, me fui a trabajar a los campos agrícolas de Sinaloa, después a Sonora y Baja California Norte, para luego brincar a los Estados Unidos.
Anduve en Oregon, Florida, Nueva York y por último en Virginia. En 1987, me dieron papeles de residencia, pero no cumplí los requisitos y me la quitaron porque andaba manejando borracho y pasándome los semáforos.
Me deportaron en 2013; en migración me dijeron que a los tres años podía regresar si mi hijo Richard, que nació allá, pedía perdón. Hizo los trámites, pero todo se vino para atrás con la llegada de Trump. Ni modos, quería regresar, pero ya no se puede.
Algunos hombres entrados en años, también muestran la influencia estadounidense. FOTO: Mario Jiménez Leyva
De todos modos, gracias Estados Unidos porque pude hacer mi casa, comprar un terreno y tener una forma de vivir aquí”: Ricardo Hernández Bautista, migrante.
La metamorfosis
La organización inicialmente se llamó Comité de Defensa Popular Mixteco (Codepomi) cuando se creó en 1987, tres años después pasó a ser Centro de Desarrollo Integral Indígena (Cedri) y finalmente RIIO, a partir de 1997.
