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Cierra penal de Ixcotel en Oaxaca tras 59 años de servicio; proyectan construir universidad

Foto(s): Cortesía
Ana Lilia Pacheco

Por la madrugada, y en un operativo sigiloso controlado por la Policía Estatal y la Guardia Nacional, los 906 hombres privados de su libertad en el penal de Ixcotel, fueron trasladados a distintas prisiones del estado, principalmente a Tanivet.


El “Lecumberri de Oaxaca” cerró sus puertas, pero hay incertidumbre sobre su futuro, ya que los daños estructurales encontrados sugerirían su demolición y reconstrucción, además que familiares de las Personas Privada de la Libertad (PPL) manifestaron que no fueron notificadas de este traslado y aseguran fueron presuntamente intimidados.



De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca (SSPO), 806 PPL fueron trasladadas al centro penitenciario ubicado en San Francisco Tanivet; 50 al de Miahuatlán de Porfirio Díaz y 50 al de la Villa de Etla.


Raúl Salcedo Rosales, titular de la SSPO, informó que el traslado se realizó durante la madrugada del lunes, junto con las Fuerzas Armadas y otras instancias de seguridad, respetando el marco legal y los derechos humanos de las PPL, además que no hubo ninguna incidencia.


Asimismo, señaló que esta acción forma parte de la reingeniería del sistema penitenciario del estado, lo que implicó el cierre de los penales de San Pedro Pochutla, Matías Romero y Juchitán de Zaragoza.


Cabe destacar que entre los reos que fueron trasladados este lunes se encuentra Germán T. V., exfuncionario de la administración estatal pasada, quien fue detenido el 3 de junio de 2017, acusado del delito de abuso de autoridad, peculado y está a la espera de sentencia.


Otro personaje que estaba preso en este penal es Alejandro Rivera López, quien en abril de 2013 asesinó a Dafne Carrero Bengochea y quien actualmente cumple una sentencia por 78 años.


El pasado 10 de julio de 2014 arribó a este penal Bulmaro R. S., exfuncionario del sexenio de Ulises Ruiz Ortiz, por el delito de peculado en perjuicio patrimonial de la Hacienda Pública del Gobierno del Estado por un monto aproximado de 4 millones de pesos. Fue liberado en noviembre de 2015, tras cubrir una fianza.


También estuvo Carlos M., extitular de la entonces Secretaría de Vialidad y Transporte (Sevitra), quien fue detenido en noviembre de 2017 por presunto tráfico de concesiones para transporte público en el estado y puesto en libertad en enero de 2019, ya que un juez de  control del circuito Valles Centrales consideró insuficientes los argumentos presentados por el Ministerio Público de la Fiscalía Anticorrupción.


Quienes también permanecieron durante un tiempo en este penal fueron cuatro profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que fueron detenidos por mantener tomadas las instalaciones del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) en 2016.



Ciudad militar


De acuerdo con la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), las anomalías persistieron hasta el final: violación a las garantías individuales, tráfico de estupefacientes, revisiones vejatorias, cobro de piso, abusos, extorsiones, hacinamiento y mafias que controlaban todo o parte de la penitenciaría.


Según la SSPO, se ha puesto paulatinamente orden y, pese a lo vetusto del edificio, ubicado en un terreno anexo a un campo militar, “se habían” aplicado mejoras. Pero tan sólo en 2015 tres directores fueron cesados.


Datos proporcionados por la SSPO refieren que la cárcel estatal funcionó hasta 1963 en el antiguo convento de Santa Catalina de Siena, hoy hotel Quinta Real Oaxaca, ubicado en la calle de Abasolo y 5 de Mayo, en el Centro Histórico de la ciudad capital.


Fue en el sexenio del gobernador Alfonso Pérez Gasga, cuando se gestionó el predio en Ixcotel, agencia de Santa Lucía del Camino, en el cual los generales tenían la galera para sus caballos y a un lado construirían la "ciudad militar", lo que ahora son la 28 Zona y la 7 Región militar.


El 28 de julio de 1961 concedieron al gobierno de Oaxaca la utilización del terreno "por un acuerdo temporal y hasta que las necesidades lo requieran", firmado en ese entonces por la Secretaría del Patrimonio Nacional y el gobierno del Estado, a través de su titular, Alfonso Pérez Gasga.


En dos años y con una inversión de dos millones de pesos fue edificada la Penitenciaría del Estado, quitando las galeras que eran utilizadas como caballerizas por los generales del Ejército Mexicano.


La entrega del edificio la realizó el jefe federal de Hacienda, don Pedro J. Cancino Gordillo ante el entonces gobernador del estado, Alfonso Pérez Gasga.


La penitenciaría de Santa María Ixcotel se construyó junto a las instalaciones militares para fortalecer la seguridad del lugar. La primera población penitenciaria fue de 300 internos; actualmente albergaba a 906, pero durante décadas tuvo sobrepoblación.



 Centro delictivo


Antaño, la DDHPO realizaba una evaluación anual a los centros penitenciarios de la entidad, y cada año, las calificaciones para el penal eran reprobatorias; para el organismo, la situación era y sigue siendo crítica.


La Defensoría dejó de elaborar esos estudios desde 2012, bajo el argumento de que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) inició con su programa nacional de análisis de la situación penitenciaria.


El más reciente documento del organismo nacional, del año 2014, el Ombudsman lo dio a conocer en septiembre del año pasado y, en el caso del reclusorio de Ixcotel, le otorgó una calificación de 4.8 puntos, de una máxima de 10.


Entre otras irregularidades, halló sobrepoblación, hacinamiento, falta de protocolos de seguridad, adicciones entre los presos, pésima alimentación y tratos indignos a los internos. De una capacidad de 675 espacios, hace dos años tenía mil 178 reclusos.


Larga historia de motines


Aunque en los últimos años han disminuido las rebeliones de los internos, en el año 2012 se registraron cuando menos cinco amotinamientos, tres de los cuales ocurrieron en el penal de Ixcotel.


Fue el 6 de septiembre de 2012, en uno de los amotinamientos, cuando alrededor de 900 internos se negaron participar en el pase de lista, lo que originó la rebelión, que no pasó a mayores, tras la sustitución del entonces director Joel Zenón Cruz, a quien acusaron de malos tratos.


El 11 de marzo del mismo año, ocurrió un intento de motín que las autoridades de Seguridad Pública redujeron a una discusión entre un interno y un visitante.


El 6 de enero también de ese año, el traslado de un interno peligroso originó una riña y el rechazo al pase de lista; no obstante, fue controlado.


Por otra parte, el 9 de marzo del 2009, se realizaría la fuga masiva de unos 39 reos, lo que derivó en una confrontación con los celadores, que terminó con la muerte Herminio Isidoro García, presuntamente miembro de la delincuencia organizada.


El 27 de enero del 2009 ocurrió otro motín en el reclusorio de Ixcotel, que culminó con la destitución del director del penal, Jesús Sebastián Izunza Gutiérrez.


La matanza de 1997


El amanecer del 17 de marzo de 1997 se tiñó de sangre, ya que la disputa entre grupos antagónicos de internos por obtener el control de la directiva de la penitenciaría de Ixcotel, originó un motín que dejó siete personas muertas y al menos 60 lesionados.


Conforme a las versiones levantadas por el Ministerio Público, el zafarrancho se originó aproximadamente a las 06:00 horas, cuando estaba por terminar la visita conyugal en ese centro de reclusión.


Protagonistas de la gresca señalaron que todo inició en el área de visita donde se encontraba el representante de la mesa de reclusos, Antonio Palma López.


Se asegura que a ese sitio se presentaron reclusos encabezados por el subdirector del penal, Miguel Eduardo Sánchez Valencia, quienes por medio de la violencia intentaron sacar a Palma López y a quien pretendían destituir como representante de los internos, lo que provocó el zafarrancho.


Otra versión indica que un interno no identificado, y presuntamente contando con la complicidad del subdirector del penal, Eduardo Sánchez -quien fue detenido y consignado-, falló en su intento de asesinar al presidente de los presos, Antonio Palma López, cuyos seguidores golpearon al agresor.


A partir de ese momento, todo fue confusión, dolor, violencia, sangre y muerte.


 Todo por el poder


En los hechos violentos salieron a relucir disparos de arma de fuego, varillas, palos, puntas metálicas y envases de vidrio.


El enfrentamiento entre reclusos originó la movilización de elementos de las distintas corporaciones policiacas, y tropas del Ejército Mexicano.


Tras un breve diálogo con uno de los reclusos que se encontraba a cargo de la puerta principal, el procurador de Justicia del Estado, Roberto Pedro Martínez Ortiz, consiguió que gentes del Ministerio Público ingresan para dar fe de los cadáveres e iniciar las primeras investigaciones.


Los fallecidos en esa violenta confrontación fueron: Salvador Valentín Crespo, Oscar Fabián Ortega, Marcelino Martínez Ortiz, Luciano Juárez Espinoza, Bruno Wenceslao García García, Paulino Pérez Pérez y Jesús Arenas Uribe.


Ese fue el motín más sangriento, en el reclusorio de Ixcotel, que dejó como saldo siete personas fallecidas y más de 60 lesionadas.


La que se manejó de manera oficial fue: “los internos del penal, divididos en dos grupos, protagonizaron un enfrentamiento utilizando varillas, botellas, palos, piedras, armas blancas e inclusive armas de fuego''.


 


Los pecados de Ixcotel


-Hacinamiento


-Insuficiente equipo médico


-Inexistente prevención y acciones para atender incidentes violentos



-Deficiente higiene


-Inadecuada alimentación a internos


-Inexistente separación entre procesados y sentenciados


-Deficiencias en las actividades educativas, deportivas


-Dietas inadecuadas para adultos mayores


-Discriminación


 


-Inexistente ubicación por motivos de salud de los internos con VIH/SIDA


Fuente: Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria/CNDH.


 Amotinamientos


6 de septiembre de 2012.- Alrededor de 900 internos se negaron participar en el pase de lista, lo que originó la rebelión. Todo se clamó con la destitución del entonces director Joel Zenón Cruz.


11 de marzo de 2002.- Intento de motín que las autoridades de Seguridad Pública redujeron a una discusión entre un interno y un visitante.


6 de enero de 2002.- El traslado de un interno peligroso originó una riña y el rechazo al pase de lista; no obstante, fue controlado.


27 de enero del 2009.- La rebelión culminó con la destitución del director del penal, Jesús Sebastián Izunza Gutiérrez.


9 de marzo del 2009.- Se realizaría la fuga masiva de unos 39 reos, lo que derivó en una confrontación con los celadores que terminó con la muerte Herminio Isidoro García, presuntamente miembro de la delincuencia organizada.


 


“No es de ahorita sino de siempre, pues el Estado no ha procurado invertir plenamente en el sistema penitenciario".


Juan Rodríguez Ramos, visitador general de la DDHPO.



 


"No solamente se requiere inversión monetaria,  sino de personal capacitado, rehabilitaciones, ajustes a criterios de reinserción, educación, trabajo, deporte y  respeto a las garantías individuales”.


Juan Rodríguez Ramos, visitador general de la DDHPO


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