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Camilo quien padece de la vista, ofrecía dulces en las calles, por el COVID-19 dejó de obtener ingresos

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Con el puro tacto, Camilo García, quien nació con ceguera, sabía si tenía en sus manos un billete de 20 o de 50 pesos, si era una moneda de diez o cinco pesos la que daría de cambio en su labor como vendedor de dulces. Su trabajo le permitía vivir al día, pero la llegada de COVID-19 lo sumió en la miseria.


Camilo fue de los pocos beneficiados con la tarjeta Bienestar; sin embargo, desde su entrega hace casi un año, nunca ha recibido un solo peso. Aunque llegó a sentirse burlado por esta acción, debido a los ingresos que obtenía con su trabajo nunca experimentó la desesperación como ahora que el confinamiento en casa lo mantiene ahorcado por los gastos.


Tiene 25 años, se dedicaba a la venta de botanas. Diariamente ofrecía cacahuates enchilados y pepitas en las calles del Centro Histórico o en la colonia Reforma. Parte del dinero reunido iba destinado a cubrir la manutención de su hijo de un año de edad quien vive en Santos Reyes Pápalo, municipio ubicado en la región de la Cañada.


“Me vine a la capital para mandarles dinero, pero ahora no puedo salir a trabajar. Yo agarro bastón y está muy complicado ahora andar en la calle porque nos podemos contagiar, es por eso que ya no salgo a trabajar”, explica.


Cuando recién llegó a la capital del estado, a sus 10 años acudió a las oficinas del DIF Oaxaca en donde aprendió a leer en braille y a desplazarse con la ayuda del bastón. 


A pesar de la facilidad para aprender, Camilo no tuvo acceso a la escuela. “Nosotros somos humildes, no había manera de mandarme a la escuela; quienes pudieron ir fueron mis hermanos, pero yo no. Yo quería estudiar la primaria y secundaria, pero no lo logré”, relata.


A través de la radio, Camilo escuchó sobre los programas de asistencia social para personas con discapacidad, así que acudió a las oficinas de gobierno y fue inscrito. Cumplía con los requisitos necesarios, el principal: la edad. Cada cierto tiempo, desde hace un año acudía a la sucursal bancaria para consultar su saldo. La tarjeta siempre se mantuvo en ceros.


“Ahora me pongo a pensar a ver qué pasa ¿de dónde sacaré para el gasto? Me siento preocupado más que nada. A mi me llegó mi tarjeta en junio del año pasado y desde entonces no me han depositado nada”.


Si deseas apoyar a Camilo García puedes contactarlo al 9511872375. 

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