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Atrapan a jóvenes delito de alto impacto

Foto(s): Cortesía
Redacción

Son producto de sociedades marginadas, familias disfuncionales, bajos niveles educativos, niveles extremos de pobreza. Son adolescentes y sus delitos: violadores, homicidas, secuestradores. Son la evidencia de los problemas sociales y de la falta de oportunidades que impactan siempre a los más vulnerables. Son los privados de su libertad en la Dirección de Ejecución de Medidas para Adolescentes (DEMA).


La mayoría son hombres 47, hay tres mujeres y una bebé. Ellos llegaron porque no hubo otro remedio más que privarlos de su libertad por la gravedad de los delitos que cometieron. El sistema de justicia para ellos privilegia la salidas alternas, salvo en aquellos casos que, por la edad y el tipo de delitos, deban recibir una condena de reclusión en este centro de internamiento.


Las instalaciones del DEMA tienen el aspecto de una escuela, carece de los grandes muros de los cárceles y está cercado: es posible ver la cotidianidad de la “libertad”, el paso de los vehículos, el caminar de la gente.


Mónica Rodríguez Soto, directora del DEMA, opina que la mayoría de los adolescentes de Oaxaca que están recluidos procede de sociedades marginadas, con falta de oportunidades, “no maleada”, a diferencia de otras entidades del país en proliferan otro tipo de delitos y la criminalidad organizada.


¿Por qué delinquen? La funcionaria sostiene que es por múltiples factores. En la caso del estado, la misma geografía es un factor que debe considerarse: son ocho regiones, 570 municipios, y más de 400 de ellos se rigen por usos y costumbres o sistemas normativos internos. También está el nivel educativo en las poblaciones más apartadas del estado; al menos el 95 por ciento de los jóvenes privados de su libertad en el DEMA son analfabetos y muchos de ellos no hablan castellano.


Otro factor es la familia, aunque no proceden de familias numerosas, éstas están desestructuradas y son disfuncionales, algunos son hijos de madres solteras. Pero también están la pobreza extrema, la falta de oportunidades, la principal preocupación por tener algo que comer, la violencia de la que fueron víctimas y quizá también, la genética. “La personalidad se desarrolla de cero a siete años, según las teorías del desarrollo humano. Si de cero a siete años vivió violencia en extremo, cuando uno llega a platicar con los jóvenes, lo que hizo a los 12, 13, 14 años, lo vivió a los tres, cuatro, cinco, seis años, una violencia extrema”.


Entonces los factores son externos y claramente resultado de una sociedad con grandes desigualdades sociales. Con el nuevo sistema de justicia penal para adolescentes se privilegian no sólo las salidas alternas, también la posibilidad de reinsertalos socialmente; pero aún se falla afuera, en donde prevalece la falta de oportunidades.


Mónica Rodríguez plantea que es posible que los adolescentes están amenazados, en riesgo, y que el sistema de justicia que reduce la pena máxima de cinco años para un adolescente y que muchos de ellos puedan salir en libertad, es también una ventana de oportunidad para el crimen organizado, que ha empezado a reclutarlos.


“Lo que es una bondad en la ley, pero una oportunidad para estos grupos delincuenciales. Al ser ellos adolescentes, vivir en pobreza extrema, de niveles educativos bajos, tener familias disfuncionales, necesitar comer, pero tener cinco años máximo de penalidad por cualquier delito y llegar a la DEMA solo por los más extremos, esos son factores en contra”.


 


Datos


50 jóvenes internos en el DEMA


47 son hombres


3 mujeres


1 bebé


Principales delitos


Violación


Homicidio calificado


Secuestro


Lesiones calificadas

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