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Así se vivió el mayor amotinamiento en la historia de Oaxaca en penal de Santa María Ixcotel

Foto(s): Cortesía
Esteban Marcial

Justo cuando se cerraron las puertas del penal de Ixcotel—que desde ayer quedó desocupado debido al mal estado de la estructura al ser un viejo cuartel militar—vino el recuerdo del peor amotinamiento del que se tenga historia en los penales del estado.


La puerta fue cerrada por el gobernador Alejandro Murat y el secretario de seguridad pública, Raúl Ernesto Salcedo; la misma en que el 17 de marzo de 1997 fue testigo de decenas de heridos y al menos siete muertos.


La historia


Todo estaba preparado.


El objetivo era asesinar al presidente de la mesa directiva Antonio Palma López y tomar el control del penal para poder decidir sobre la venta de drogas y “cuotas” a toda la población penitenciaria.


La acción estaría a cargo de internos de las celdas 14 y 18 durante la madrugada.


De acuerdo con versiones periodísticas, la noche del 16 de marzo de 1997, los internos “recibieron” una dotación de carrujos de marihuana y otras drogas para estar preparados para lo que se acercaba.



El peor motín del que se tiene historia estaba por fraguarse.


A las 6:30 horas y presuntamente con la complicidad de custodios, las celdas 14 y 18 fueron abiertas. Los internos encabezados por el narcotraficante Paulino Pérez Pérez se trasladaron al patio central.


Declaraciones dan cuenta que Paulino Pérez llegó hasta el dormitorio de Antonio Palma¬¬—presidente de los internos—y una vez que lo tuvo frente a él le apuntó con una pistola escuadra.


Para su mala suerte, el arma se encasquilló, por lo cual retrocedió junto con unos siete reos más.


Ahí vino la venganza, Paulino y sus seguidores ya no pudieron regresar al patio. Fueron alcanzados casi en la reja y golpeados brutalmente.


Antonio Palma reunió rápidamente a sus incondicionales. Todos se armaron de palos, puntas y botellas.


Iniciaron un consejo para interrogar a los seguidores de Paulino, quienes confesaron que el objetivo era asesinar a Toño Palma para tomar el control de la mesa directiva.


Custodios y policías  salieron despavoridos al iniciarse la refriega


Batalla campal


En menos de una hora el penal de Santa María Ixcotel se transformó totalmente.



El piso del patio central quedó tapizado de piedras, palos y vidrios de las miles de botellas lanzadas desde las azoteas.


Paralelo a esto, unas 40 patrullas de la entonces Dirección General de Seguridad Pública del Estado (DGSPE), con policías antimotines, de la Policía Judicial del Estado (PJE), y personal del Ejército Mexicano iniciaron un cerco para evitar una posible fuga.


“Pero nadie se iba a fugar, la gente de Palma tenía el control, seguían golpeando y lanzando al patio a los seguidores de Paulino, por eso no permitían el ingreso de la autoridad”, recuerda un custodio.


Otros internos mantenían vigilancia desde la azotea, se cubrían el rostro y aseguraban que todo estaba en calma, pero aún así no permitían el ingreso de la policía para retomar el control.


Dos horas después, a las 9:30 horas, por fin Antonio Palma cedió y permitió el ingreso de paramédicos de la Cruz Roja y FIRE para atender a los lesionados.


Personas bañadas en sangre


El cuadro era horrible—recuerdan paramédicos—, “vimos un cerro de personas bañadas en sangre. El olor a muerte invadió el patio central”.


Aún los reos se oponían para que los voluntarios sacaran a los lesionados. Se oponían al ingreso de otras personas porque temían represalias.


Por fin los reos cedieron. Comenzó la atención de los lesionados. Se contaron más de 60.


El equipo resultó insuficiente. Muchos lesionados fueron sacados a rastras, otros por propio pie. Los que caminaban se quejaban de fracturas en costillas. Todos estaban bañados en sangre.


Conforme fueron sacados los lesionados, aumentaba el número de personas fallecidas.


Se informó primeramente que los muertos podrían ser más de 20, por el cerro de personas lesionadas en pleno patio. Pero algunos de ellos se encontraban inconscientes por la pérdida de sangre.


Finalmente, los paramédicos confirmaron que los muertos eran siete internos: entre ellos Paulino Pérez Pérez, Lucio Juárez, Marcelino Martínez Ortiz, Oscar Javier, Pascar Fabián Ortega, Jesús Arenas Uribe, Salvador Valencia García Crespo y Ricardo Bruno Wenceslao.


Al autorizar el ingreso de agentes del Ministerio Público y Policías Judiciales para el levantamiento de los cuerpos, Antonio Palma y sus seguidores ya tenían preparada una coartada: responsabilizaron del motín al subdirector,  Miguel Eduardo Sánchez Valencia.


Esto bastó para que la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) ordenara la presentación del subdirector, quien al igual que el director Nicandro Castro Jiménez fueron destituidos; y en la noche de ese mismo día fue nombrado como director Heriberto  Castillo.


Así se vivió el peor motín en la historia del penal de Santa María Ixcotel, que en ese momento contaba con una población de mil 200 internos, cuando su capacidad es para unas 700 personas.


Hoy, solo queda el recuerdo del penal de Ixcotel. Tal vez miles, entre estos el motín de 1997.



 


HISTORIA DE MOTINES


La lucha por el control de la venta de droga y espacios al interior del penal han originado otros motines.


Año 2000


Los reos se amotinaron nuevamente y en esa ocasión resultó muerto un elemento de la Policía Preventiva Estatal, que en ese entonces se encontraba al mando del teniente Manuel Guzmán García.


11 de marzo de 2002


Intento de motín que las autoridades de Seguridad Pública redujeron a una discusión entre un interno y un visitante.


6 de enero de 2002


El traslado de un interno peligroso originó una riña y el rechazo al pase de lista; no obstante, fue controlado.


28 de enero de 2009


Los reos intentaron amotinarse para denunciar los actos de corrupción del director Sebastián Izunsa Gutiérrez, quien sólo duró dos meses en el cargo.


En esa ocasión, el Secretario de Seguridad Pública Javier Rueda Velásquez nombró a Juan Carreño López como director y Juan Martín Rocha como subdirector.


Y al domingo siguiente, presuntamente un grupo de reos del fuero federal intentaron fugarse del penal y tomaron como rehén al subdirector Juan Martín Rocha, quien resultó herido.


En esa misma acción resultó muerto el interno Herminio Isidoro García Cruz o Herminio García alias “El Garza”, quien fue detenido por elementos del ejército mexicano luego de un enfrentamiento en Miahuatlán de Porfirio Díaz.


9 de marzo del 2009


Se realizaría la fuga masiva de unos 39 reos, lo que derivó en una confrontación con los celadores que terminó con la muerte Herminio Isidoro García, presuntamente miembro de la delincuencia organizada.


27 de noviembre de 2008


Un comando conjunto de Policías Federales, Preventivos, Ministeriales y Municipales ingresaron al penal para “hacer una limpia” y con esto evitar un motín.


En esa ocasión, la Policía Federal realizó el traslado de once reos de alta peligrosidad y los trasladó a la Ciudad de México, mientras que otros fueron reubicados en otros penales del estado.


6 de septiembre de 2012


Alrededor de 900 internos se negaron participar en el pase de lista, lo que originó la rebelión. Todo se clamó con la destitución del entonces director Joel Zenón Cruz.

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