La Asamblea de Pueblos Indígenas (API) denunció que su militancia del Istmo de Tehuantepec y de la Sierra Norte, afectada por los recientes sismos y las lluvias, sobreviven en condiciones precarias, debido a la desatención del gobierno estatal.
El dirigente de la organización, Uriel Díaz Caballero, dijo que sus compañeros de diferentes comunidades de 40 municipios se encuentran “casi en la calle”, ante las afectaciones severas en su patrimonio.
Explicó que al menos dos mil viviendas de su militancia se vinieron abajo y otras mil sufrieron daños parciales en las dos regiones a causa de los terremotos.
Subrayó que los daños se incrementaron ante las recientes lluvias torrenciales provocadas por distintos fenómenos meteorológicos.
“El agua vino casi a acabar lo que dañaron los temblores”, señaló.
Sin embargo, destacó que sus compañeros del Istmo de Tehuantepec, principalmente de comunidades de municipios distantes, como San Miguel Tenango, San Pedro Huamelula, Santiago Astata, Santiago Lachiguiri, Santo Domingo Chihuitán y San Pedro Huilotepec, así como San Miguel y Santa María Chimalapa, han recibido poca ayuda humanitaria, a pesar su condición de damnificados.
“Pocos víveres y agua han llegado”, asentó.
Aunque, observó que en una situación más grave se encuentra la militancia de comunidades mixes de San Miguel Quetzaltepec y Santiago Ixcuintepec, región Sierra Norte, porque está prácticamente olvidada por su lejanía.
“Están muy amolados, en verdad”, señaló.
De esta manera, resaltó que la API ha enviado alrededor de dos toneladas de agua y otros productos a los damnificados del Istmo de Tehuantepec, para ayudar en algo a sus compañeros.
Ante esto, Díaz Caballero demandó al gobierno estatal voltear los ojos hacia las comunidades de esas municipalidades para atender a la población damnificada, porque está en una difícil situación.
