Oaxaca de Juárez.- La posibilidad de éxito para sobrevivir a la operación era del uno por ciento; hoy, Ángel de Jesús Rosas Castellano, de 12 años, retomó su vida, pero ahora con un nuevo corazón.
Libre del tanque de oxígeno que lo acompañó en el último año de su vida, el niño camina con una incontenible sonrisa olvida la pesadilla. "Gracias por todo lo que hicieron por mí", dice Ángel, quien ahora ve con más claridad su sueño: ser científico.
Despertar sin la preocupación de cuándo se le extinguiría la vida, Ángel se siente feliz y anhela que llegue el día en que pueda nadar, correr, cansarse como cualquier niño de su edad, y hasta extraña ir al campo con su papá, pues ahora cumple un proceso de recuperación de seis meses.
El 10 de noviembre de 2015, el niño fue operado en Boston, Estados Unidos. Una cardiopatía congénita, diagnosticada desde los ocho meses de edad, le robó a Ángel y a su familia la tranquilidad.
Médicos especialistas se enfrentaron a un caso único en el mundo. El corazón de Ángel de Jesús fue reconstruido, su hígado que se alojaba detrás del corazón fue reacomodado y a sus pulmones le colocaron injertos de su mismo organismo para su correcto funcionamiento, explica su madre, Juana Castellanos Ramírez.
A principios de marzo, Ángel se reincorporó a sus clases. Feliz recuerda el momento en que sus amigos lo recibieron con muestras de cariño y apoyo para continuar sus estudios.
Luego de una batalla que libró durante casi toda su vida, el niño alienta a otros que están enfermos a "echarle ganas y ver lo positivo de las cosas. Tuve un poco de miedo antes de la operación, pero conocí un señor al que se le hizo una cirugía casi como la mía y salió con la mano arriba, eso me dio ganas de seguir luchando".
EN CASA SE RESPIRA TRANQUILIDAD
Su corazón se detiene cada vez que recuerda el tortuoso camino que recorrió su familia para salvar a Ángel; las lágrimas recorren sus mejillas al pensar en las 14 horas de cirugía a la que fue sometido su hijo y de la que había las posibilidades de un 99 por ciento que no superara.
Juana Castellanos se limpia las lágrimas y con un nudo en la garganta agradece a la gente por las donaciones voluntarias y al gobierno del estado por apoyar a reunir los fondos necesarios para la cirugía.
Mientras la madre platica, su hijo la toma con fuerza de la mano, le da ánimos con una caricias, como si le regresara algo de lo mucho que Juana le brinda cada día.
La ayuda de dos organizaciones internacionales con sede en Boston, Estados Unidos, dedicadas a la salud de la niñez fue necesaria para completar el dinero para la operación que costó varios miles de dólares.
El padre, Carlos Rosas platica que pese a que su vida cotidiana es la misma, ahora "ve la vida con una expresión de felicidad y más placentera", pues la angustia se fue de casa.
FUNDACIÓN ESTADOUNIDENSE BUSCA APOYAR A MÁS NIÑOS OAXAQUEÑOS
El caso de Ángel de Jesús Rosas es el primero con esas características en un problema de cardiopatía congénita al que el Hospital for Children en Boston, se enfrenta, indica la presidenta de la fundación Niños Sanos y Felices, Claudia Tolay.
Con este caso, suman dos niños mexicanos a las que la fundación con sede en Boston logra financiar sus cirugías; el primero se trató de una niña de Chilpancingo, Guerrero que presentó también complicaciones del corazón.
En su visita a la entidad para dar seguimiento al tratamiento de Ángel, Claudia Tolay reconoce lo costosa que fue la cirugía, pues al presentar algunas complicaciones en el procedimiento el monto inicial se duplicó, por lo que se tuvo que acudir a otra fundación infantil médica en Boston para financiarla.
Luego de darle crédito al Gobierno del Estado y al Monte de Piedad por participar con donaciones significativas, la presidenta de la fundación extranjera mostró su interés por seguir ayudando a niños oaxaqueños con diferentes padecimientos.
Traer a Oaxaca al médico especialista que operó a Ángel, así como capacitar a doctores en procesos similares al que fue sometido el niño y profesionalizar a los médicos en la atención de pequeños quemados es uno de los objetivos que busca la fundación Niños Sanos y Felices.
Claudia Tolay recorrió el Hospital Civil "Doctor Aurelio Valdivieso" y el de la Niñez Oaxaqueña, en este último vio las capacidades para invertir, para que los niños oaxaqueños que por faltas de recursos económicos no pueden ir a la ciudad de México reciban atención médica de calidad en su estado.
