Caminaron tanto que dejaron miles de kilómetros atrás el hogar que un día tuvieron, o su familia se olvidó de ellos. La cornisa de una puerta o el piso de una banqueta se convirtió en su casa, en medio de una realidad alterada por un trastorno psiquiátrico.
Contrario al estereotipo que se tiene de los enfermos mentales, la cotidianidad es más adversa para ellos que el daño que se cree pueden ocasionar a las personas, quienes la mayoría de las veces los ven con desdén o compasión.
El problema de las personas en situación de calle se comenzó a dimensionar hace unos meses en la ciudad de Oaxaca, cuando el DIF del municipio de Oaxaca de Juárez contabilizó un total de 230, de los cuales, 30 tienen problemas psiquiátricos, en su mayoría esquizofrenia.
De ese universo, a 10 se les comenzó a dar tratamiento: “A los que aceptaron ir con nosotros se les bañó, se les cortó el cabello y permanecieron 25 días en el Hospital Psiquiátrico Cruz del Sur”, en Reyes Mantecón, perteneciente al municipio de San Bartolo Coyotepec, explicó el director del DIF de Oaxaca de Juárez, Javier Guzmán Concha.
El tratamiento ha ayudado a que seis de esas personas recuerden algún indicio de dónde son originarios y se reencuentren con su familia, con la que estuvieron “desconectados hasta diez años”; en algunos casos se apoyó su traslado a otras partes del país como Tonalá, Chiapas y Michoacán.
El director del Hospital Psiquiátrico Cruz del Sur, Félix Juárez Montes consideró que la mayoría de personas con una enfermedad mental que terminaron en la calle es porque “seguramente sus familiares no hicieron caso de llevarlos a un lugar a que recibieran tratamiento y los dejaron a su suerte”.
El retraso mental, la esquizofrenia o cualquier otra enfermedad mental son incurables, pero existen tratamientos, a los cuales una persona en situación de calle no puede acceder.
“Si andan afuera no hay quién se ocupe de ellos y que mantenga sus actividades motoras o las mínimas intelectuales; andan a la buena de Dios”, lamentó.
Ambos coincidieron en que hay una serie de estereotipos y estigmas en torno a las personas con enfermedad mental, sobre todo porque nadie quiere ver a una persona desnuda o a medio vestir en la calle, sucia o harapienta.
RECIBEN AYUDA
230 personas viven en la calle
30 tienen problemas psiquiátricos
10 recibieron tratamiento en el hospital psiquiátrico
6 lograron recordar su origen y a sus familiares
