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La Fantasía profética en la filmografía de Felipe Cazals

Foto(s): Cortesía
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Felipe Cazals está convencido de que no hay películas buenas y malas. El séptimo arte, para él, tiene otra barrera, una que es más profunda: la que separa los filmes que se quedan de los que se olvidan.


"Creo más en eso que en la supuesta calidad, que siempre es discutible según los criterios o las modas. Pero el cine no se olvida, me quedo más con ese cine que con el que hace gloria", asegura del otro lado del teléfono el director de 83 años.


Acepta que, entre su filmografía, no hay modo de olvidar Canoa, sobre el linchamiento de excursionistas en San Miguel Canoa en 1968, ni tampoco manera de desechar El Apando, sobre las condiciones de reclusión de presos en Lecumberri.


Ahora se podría colocar en ese grupo El Año de la Peste, su drama ambientado en los años 70 sobre una epidemia que golpea la Ciudad de México, muy parecida a la actual.


"Aunque con esa película las circunstancias son especiales", responde Cazals desde su casa, donde hace cuarentena y donde pasa su retiro como cineasta.


Estrenado en 1979, el largometraje, en el que Gabriel García Márquez hizo una adaptación libre del Diario del Año de la Peste, de Daniel Defoe, ha vuelto a la conversación por sus similitudes con la pandemia actual.


Se le vio en su momento como una historia de anticipación, de fantasía, si cabe, pero ahora la adorna un aura profética.


Presenta a la capital atacada (entre febrero y marzo) por una plaga desconocida, fuera de control. Los epidemiólogos son tajantes con el Gobierno: la situación podría matar a 8 millones en tres meses. Pero el Alcalde de la capital, creyendo que el pánico es más peligroso y capaz de hundir la economía, reprime cualquier información.


Importantes conductores de televisión etiquetan de falsa cualquier noticia divergente. Ricos y pobres enfrentan la epidemia como pueden: los primeros huyendo del país, los segundos, cayendo como moscas. Y los doctores, por su parte, son conminados a diagnosticar los casos como "bronconeumonías atípicas" o "trombosis pulmonar", en aras de no escarbar más profundo.



El filme es protagonizado por Alejandro Parodi, como el Doctor Pedro Sierra Genovés. Aparecen también Humberto Elizondo, Ignacio Retes, Arlette Pacheco y Daniela Romo.


"Eso de la bronconeumonía atípica es poner la basura debajo del tapete, no atreverse a desencadenar una comprobación que no resultaría satisfactoria.


"Niega la situación el gobierno por un principio erróneo de ejercer el poder de una manera en la que tradicionalmente se ejercía en México: lo que no conviene no se sabe y no debe saberse. Es un mecanismo de fortaleza elemental, primario", explica Cazals.


El Premio Nobel colombiano, recuerda, fue quien le propuso la colaboración para el filme, que Canal 22 transmitió en días recientes. Para afinar el libreto, el autor de Cien Años de Soledad permitió la colaboración de los mexicanos Juan Arturo Brennan y José Agustín. Un acto, considera el veterano realizador, de pura grandeza.


"Había en Gabriel una voluntad muy clara de su parte de criticar la metodología gubernamental y el espíritu autoritario que prevalecía en muchos países".


El filme, que ganó Ariel a Mejor Película, Dirección y Guión, cierra con un mensaje tenebroso:"132 días después, la epidemia desapareció, oficialmente no existió, las 350 mil muertes fueron atribuidas a un lote vencido de productos dentífricos distribuido ilegalmente por un consorcio farmacéutico".



El rodaje se llevó a cabo en 1978, en medio de una fractura entre el Sindicato Independiente de Actores y la Asociación Nacional de Actores, lo que orilló a Cazals a sustituir miembros del crew y del elenco, y hasta rodar en unos estudios no contemplados originalmente.


Sin embargo, ahí estaba para ayudarlo José Carlos Ruiz. Actor fetiche para el director, interpretó al oficial mayor de la Secretaria de Salud, un burócrata que sólo sigue órdenes, renegando de su juramento hipocrático. 


"Con José Carlos Ruiz nos entendemos prácticamente a través de un abecedario que los demás ni siquiera saben descubrir. Más que un actor, es un colaborador directo. Siempre está en el tono justo", menciona. "Y el perfil de su personaje no lo encontramos mucho en la vida real, ¿o sí?", agrega, irónico.


Defiende cultura


Aunque subraya que ya no forma parte de la comunidad cinematográfico, pues se ha retirado, Cazals se confiesa atónito ante los posibles golpes a la cultura que supone el reajuste presupuestario federal para hacer frente al impacto económico del coronavirus.


El Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine) corre peligro de muerte. Es una de las varias decisiones del Presidente Andrés Manuel López Obrador que no comprende.


"Es un asunto que me tiene muy atento, muy preocupado. Considero que nadie, en ninguna circunstancia, puede reducir el fomento a la cultura. Ante la catástrofe que sea. México es cultura. No se puede hablar de México sin las referencias de su pasado cultural. Nadie puede tomar esa decisión".

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