PUERTO ESCONDIDO, Oaxaca.- Sanctorum, segundo largometraje del cineasta mexicano Joshua Gil, filmada en los bosques de la Sierra Mixe y hablada en lengua ayöök, fue la pieza escogida para abrir la quinta muestra cinematográfica del Festival del Puerto, que se realizó en esta ciudad.
El director, inspirado en los sucesos de Ayotzinapa, desarrolló de manera íntima, un acercamiento a la problemática del campesinado, difuminando de manera fantástica los límites de su desolada realidad.
El guión de quince páginas combina la situación documental de una pequeña comunidad de campesinos que se dedican al cultivo de mariguana, que se ve en la coyuntura de un enfrentamiento entre el gobierno y el cártel, con situaciones fantásticas que acompañan la cotidianidad de los personajes, actores naturales de Santa María Tlahuitoltepec.
“Entender la película como algo muy real para, a partir de esta base social, desprendernos e irnos a un universo más bello, de imágenes más evocadoras que nos pudieran ayudar a entender cómo se desplazan los personajes saliendo de esa realidad tan triste y complicada a algo mejor, se propone como un fin del mundo, un fin universal, un fin de la humanidad”, propone Joshua Gil.
Locaciones para documentar lo fantástico
Oaxaca se acercaba geográficamente a lo que buscaba el director: “sierra alta, bosque, neblina, mucho frío”, y la belleza del bosque de Tlahuitoltepec, así como la calidez de su gente, conectaron con el crew, de unas cuarenta personas y surgió en la Sierra Alta Mixe la “parte fantástica”, que incluye aspectos de la cosmología mixe, náhuatl y maya. “Tenemos la creencia de que los perritos (xoloitzcuintle) juntan este plano astral entre los vivos y los muertos”.
La “parte documental" en tanto, se filmó con un crew de cuatro personas, incluyendo al director, en otra comunidad con campesinos reales bajo situaciones bastante controladas y poco violentas, subrayó el director, tras descartar locaciones de Michoacán, Guerrero o Puebla, que eran sus opciones principales.
Agregó que optaron por los diálogos en lengua ayöök, ya que resultaba más natural para los actores. “La lengua ayöök la habla muchísima gente, pero entre pueblo y pueblo no hablan el mismo tipo, nos dimos cuenta cuando estábamos reconstruyendo los diálogos”, observó Joshua y por lo que, la exhibición en Tlahuitoltepec, este 14 de diciembre, será con subtítulos en español.
La pieza se complementa con bellas imágenes nocturnas, del firmamento en el salar de Uyuni (Bolivia) y el diseño sonoro, elaborado por Sergio Díaz, conocido por su trabajo en la multipremiada Roma, explora con bocinas elevadas un sonido 7.1, inundando al espectador de una sensación de incertidumbre que rodea el destino de los personajes de Sanctorum.
