La protagonista de la historia no tiene nombre al principio, cuando apenas se dispone a entrar en la piscina de aguas verdosas. Quiere refrescarse del verano abrasador como cualquiera otra muchacha y pronto se quita los shorts para quedarse en un traje de baño blanco de dos piezas. Un hombre que acaba de salir de la alberca, observa desde lejos lo que ocurre a continuación: otras tres jóvenes de la misma edad llegan a la orilla y comienzan a gritarle “cerdita” mientras una de ellas le coloca una red de limpieza en la cabeza impidiéndole respirar. Después de alejarse de sus agresoras por debajo del agua, las ve alejarse con su mochila, su toalla y su ropa, dejándola obligada a volver a casa en bikini.
Carlota Pereda se ha convertido en una de las figuras más prometedoras del cine español, a pesar de solo contar con dos cortometrajes: “Las Rubias” (2016) y “Cerdita” (2018), este último, ganador a mejor corto de ficción en la edición de los Premios Goya del año en que fue estrenado. En él, aborda la aceptación de uno mismo, la autoestima y también la afirmación en un mundo que margina de una u otra forma a aquellas mujeres que no encajan en parámetros de belleza imposibles de alcanzar para la gran mayoría. Se trata de un cuento de terror que logra por medio de sus elementos narrativos y visuales, una atmósfera inquietante.
En cuanto el personaje principal emprende el camino a casa cuando empieza a ser acosada y humillada, se siente indefensa y ciertamente lo está. Cuando se desvía del camino porque ya no soporta las miradas de la carretera, descubre que la venganza ha hecho lo suyo y las chicas que la violentaron están ahora en peligro. Es hasta que necesitan su ayuda que nos enteramos de su nombre: Sara.
“Cerdita” nace de la terrible realidad que representa la gordofobia en la sociedad actual y de cómo el dolor ocasionado por el acoso y la violencia, muchas veces es capaz de llevar a la víctima a los límites de su propia moralidad.
