Uno de los deportes en que algunos, hombres y mujeres ven la posibilidad para aspirar a mejores condiciones, es el boxeo, donde desde hace tiempo se han gestado nombres que han quedado grabados en la memoria de los amantes del mismo.
Algunos consiguieron figurar, triunfar y retirarse a tiempo, para disfrutar de lo ahorrado junto con su familia, otros, derrocharon el dinero a manos llenas, junto con 'amigos', que después les dieron la espalda y al final quedaron en la calle, al perder, dignidad, fama, dinero, pero sobre todo, a su familia.
Otros más, continúan ese largo camino, enseñando a las nuevas generaciones, cada uno de los secretos del pugilista, llevando en su corazón y mente, la pasión por el deporte y el recuerdo de haber sido el mejor, como es el caso de Manuel Arrazola “El Cocaína” Pérez.
La historia de este boxeador inició en su niñez, cuando con unos guantes de beisbol enfrentaba a sus compañeros de juegos, situación por la cual su padre le preguntó si le gustaba el box, a lo que contestó que sí, por lo que, cambió sus juegos de niño, por guantes de este deporte.
Nunca fue amateur, “tenía 13 años cuando mi padre me puso a entrenar con Javier Reyes “El Cabra” q.e.p.d., que fue campeón de peso mosca en el Estado, quien me protegió y mi me cuidó, me quiso como su fuera de su familia, me quería mucho y me cuidó mucho, un año me estuvo enseñando, por la confianza que él depositó en mí”.
LA PRESENTACIÓN
Un sábado de Gloria del año de 1947 inició su carrera cuando se presentó en una función de box en la Casa Fuerte, la cual se encuentra en la esquina que forman las calles de Las Casas y 20 de Noviembre, donde se presentó una pelea de dos centroaméricanos, Chevo Ramo y Emilio Román.
Esa fue su primera pelea con David León, la cual fue un encuentro de toma y daca, cuando se acostumbraba que cuando unas peleas salían buenas el público le aventaba dinero al peleador.
En esa ocasión el promotor Manuel Toro, le pagó cuatro pesos, cuando peleaban por tortillas duras, “el público me aventó 28 pesos, los cuales recogí en mi toalla, fue un dineral porque mi padre Ramón Arrazola Guerrero, como maestro de curtiduría de don Agustín Hernández que se ubicaba en el barrio de San Matías Jalatlaco, ganaba seis pesos a la semana, y haber ganado 32 pesos esa tarde, fue mucho dinero”.
Peleó durante 17 años, fue campeón del estado en los pesos Mosca y Gallo; "me enfrenté a gente muy buena, de alto calibre como 'El Papelero' Valenzuela, que había peleado con Ramón Arias en Caracas, Venezuela; con el “Diamante” de Monterrey, Gaby Botello al que le fracturé el tabique en el tercer round”.
También al mejor prospecto del Distrito Federal, hoy Ciudad de México, Jaime Pérez “El Dumbo”, fue el que me quitó el campeonato en 1958, “porque yo en 1952 era campeón y seis años duré con los pesos Mosca y Gallo”.
Además, a Miguel Díaz, que empató con Manuel Armenteros, alias el Cubano; Noé Cortés, campeón de Santa María Mixtequilla, “el cual tenía marca de 22 nocauts, invicto, y cuando vino El “Ratón Macías en 1957, yo lo noqueé en el segundo round”.
Javier Reyes "El Cabra", Manuel "Cocaína" Arrazola, Teodoro Quintana "El Artillero", Alejandro Rojas "El Chapanis" y Tomás Castañeda "La Machina".
Tengo un recuerdo muy bello, muy sano de él, porque, estando en mi vestidor, y me estaba dando mi manager masaje, preparando para descansar, los policías me estaban cuidando para que no entrara nadie y gritaba Noé Cortés, ¡Coca! ¡Coca!. Y un policía que me dice: oye Coca, está un cuate muy necio que quiere entrar.
Cuando vio que era al que acababa de noquear, le dijo “mira Coca te vengo a felicitar, yo sabía de tiempo atrás que eras muy bueno para el guante, y hoy me acabas de demostrar que eres mejor de lo que yo sabía, e me abrazó; ese boxeador sí reconoció la superioridad mía, porque era un golpeador”.
A un tal Enrique González que me trajo Ernesto Gallardo, le dejé colgando la ceja izquierda, “ un tal Pirlo del Barrio de los Siete Príncipes, mismo que se hacía llamar El Prilo, El Halcón Principeño y Lord Teafalco, el día que peleaba en la Arena Oaxaca, noqueaba, y domingo peleaba en el Orfanatorio Ignacio Mejía y noqueaba”.
Cuando se lo pusieron a él, lo conmocionó en el cuarto round, quien pidió la revancha, la cual se realizó donde se encontraba la arena del Pelirrojo, ubicada adelante del Cine Río, en la calle de Bustamante, “en el último round lo noquee, pero fue un nocaut que me dio escalofrío porque no despertaba, el juez y los médicos de ring me sentaron frente a él mientras lo atendían”.
Fue hasta que despertó que le quitaron los guantes al Cocaína, “me revisó él mismo las vendas, para ver si no tenía tela adhesiva o algo indebido , entonces él se paró y me dio un abrazo, y me dijo: Coca no cabe duda pegas muy duro, siempre fuiste mi coco, por eso no pueden contigo, te felicito, sigue así”.
SALINA CRUZ
En 1948 fue a pelear cinco ocasiones a la ciudad de Salina Cruz, “Pelie con Javier Garfias el que le ganó a Jhon Medell; con el Jaibol Azcona, Babe Rodríguez, entre otros.
En la calle de 20 de Noviembre del centro de la ciudad de Oaxaca de Juárez, se estacionaban “Los Pericos”que era el empresa de transporte que viajaba de Oaxaca a Salina Cruz, “cobraban tres pesos el viaje por persona, llegando don Augusto Sańchez Olguín que era el promotor de esa época, mandaba para mi pasaje y de m manager, la cantidad de 10 pesos, seis pesos del pasaje y cuatro para los refrescos”.
PELEAS ARREGLADAS
Criticó que en la actualidad, las peleas ya están arregladas, “la mafia del box está presente y el más perjudicado es el público el que sale defraudado, porque es para reírse y otra cosa, los narradores de esas peleas se inclinan por los boxeadores que les gusta más, cuando deben de ser neutrales en sus decisiones”.
De la pasada pelea entre Saúl el “Canelo” Álvarez con el ruso Gennady Goloukin “Lamazón que es un narrador que me cae mal, él, Marco Antonio Barrera, y Felipe López dieron la decisión para el ruso y en el último de los casos, lo estaban dando como empate, pero se inclinaron por el “Canelo” .
Recordó que cuando el Canelo peleó con Floyd Jose Mayweather hizo el ridículo de su vida, porque ese peleador lo choteó, lo cacheteo, muchas veces se le iba el Canelo encimo, para pegarle, y con esa agilidad de un gran esteta sobre el ring, se hacía a un lado, el mexicano le pegaba a las cuerdas.
ENTRENA A DOS PUPILOS
Aseguró que actualmente entrena a dos pupilos en la colonia Reforma, “se trata de una niña de 12 años, Valeria y un niño de ocho años, con los cuales tengo apenas un mes, pero los estoy entrenando y enseñándoles todo lo que aprendí.
“Acabo de platicar con el cubano José Luis, ahí en el polideportivo Venustiano Carranza, quien me presentó a unos alumnos de box y les dijo que me escucharan, porque a mis 87 años de edad todavía me muevo bastante bien, además de que hago ejercicio, entrenó, y eso me estimula, me siento bien”, comentó.
El Cocaína, padece de insuficiencia renal, “tengo diez años con la hemodiálisis, lo cual no lo amedrenta, yo sigo adelante porque el box es lo que me llama, por eso estuve entrenando a varios hijos de funcionarios públicos y quedaron completamente convencidos que sé mi trabajo”.
Aseguró que “yo le dí gloria a mi estado, nadie me ha hecho reconocimiento, que en realidad lo reclamo, porque en realidad hice muy buen papel en cualquier arena; me atreví a criticar las peleas de la Arena Coliseo, donde el rival está tirado y le están pegando, eso es antideportivo”.
LA PELEA MÁS DIFÍCIL
La pelea más difícil que tuvo fue contra Miguel Díaz, “él me partió el pómulo, manaba yo sangre y Raúl Méndez, q.e.p.d. fue a mi esquina para decirme que estaba muy golpeado y que iba a parar la pelea y yo le dije que me dejará, que me matará mi rival, porque yo a eso subía, ya que lo que me interesaba al 100 % era que el público quedará contento con mis actuaciones, para eso paga un boleto y exige ver un buen espectáculo”.
Gracias al “Cabrita” su oponente no lo noqueó “Perdí por decisión, pero en la revancha me desquité, por lo que, me preparé como no se imaginan, corría de la calle de Constitución a santa María el Tule, de ida y vuelta, a la pista del Venustiano Carranza yo le daba 20 vueltas a las 12:00 horas”.
