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El pugilista Javier Juárez forjó su vida a puño limpio

Foto(s): Cortesía
Redacción

Javier “el Olímpico” Juárez forjó su camino a punta de golpes.


Desde niño, en su natal Mitla, Oaxaca, aprendió el arte del boxeo, que lo llevó a clasificar para los  Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, pero una lesión le impidió competir.


En su infancia ayudó a su familia en los telares, por lo que reconoce el trabajo que realizan nuestros artesanos.


“Desgraciadamente éramos muy pobres, y desde chico siempre veía eso y me ponía a pensar que tenía que hacer algo para sacar adelante a mi familia, pero a mi corta edad no definía qué era lo que quería”, recordó.


FAMILIA DE BOXEADORES


El Olímpico Juárez proviene de una familia nueve hermanos (cinco hombres y cuatro mujeres).


“Mis dos hermanos mayores entrenaban box y fue que a partir de los 9 años me vino el gusto por practicarlo; soñaba desde entonces ser boxeador profesional”, señaló.


Es hasta los 14 años cuando se metió de lleno a practicar la disciplina, y a los 15 enfrenta su primer reto donde le fue bien, para luego realizar visitas a la capital oaxaqueña donde fue escalando hasta lograr peleas nacionales en la categoría minimosca. 


A CONCENTRACIÓN AL CENTRO OLÍMPICO MEXICANO


Rememora que su carrera hasta cierto punto fue con rápido ascenso, en sólo un año, cuando cumplía los 16 y con 20 peleas en su récord, logró el campeonato nacional mini mosca, consiguiendo así su pasaporte para irse al Distrito Federal donde se quedó concentrado en el Comité Olímpico Mexicano como seleccionado nacional.


“Llegué a un mundo totalmente desconocido para mí, además, con la nostalgia de haber dejado a mi familia y a mi novia, pero con las ganas y esa hambre que siempre hubo dentro de mí, de destacar, de querer ser alguien, de ser grande, de ser campeón mundial, fueron los motivos que me mantuvieron en el D. F.


“Ahí recibí un adiestramiento muy distinto al que yo estaba acostumbrado a recibir en Oaxaca, y con la preparación y las nuevas técnicas de golpes y defensa, me convirtieron en un fajador de resistencia ya que por mi estatura baja buscaba siempre enfrentar a mi contrincante lanzándome sobre de él”, platicó el pugilista.


SU PASO DE CARACTER INTERNACIONAL


Señala que su primer combate de carácter internacional fue en un dual meet efectuado entre Estados Unidos y México en fresno California. “Fue exitoso, subí con los nervios que todo novato le da enfrentar a un pelear desconocido y que no conoces, pero con el corazón de un triunfador, fue lo que me mantuvo con esa garra que caracteriza a Los Mitla, siempre echado para adelante, siendo exitosa mi presentación”.


De ahí en adelante le llegó su primer reto a nivel internacional y representando no solo a Mitla y Oaxaca, sino que a México, al asistir a los Juegos Panamericanos de Managua, Nicaragua, donde obtuvo la medalla de bronce, logrando por ello mi pasaje de los Juegos Olímpico de 1984 celebrados en los Ángeles California.


“Para mí fue un duro golpe el no haber podido asistir a esos juegos que tanto había soñado y me estaba preparando muy fuerte, ya que mi objetivo era ir por la medalla de oro, pero en una pelea de preparación me rompo el puño de la mano derecha, y es ahí donde se fue todo mi esfuerzo junto con ese sueño dorado”, indicó Javier Juárez. 


DE LLENO EN EL PROFESIONALISMO


Después de recuperarse de la lesión, peleó un año más como amateur, para en 1986 iniciar una nueva faceta, para integrarse al trabajo del mánager Cristobal Rosas y debutar como peleador profesional, quien le fue llevando y des pues de haber acumulado 20 peleas, siendo las dos primeras de 6 rounds y el resto a 10 rounds.


Logrando después de tanta espera, en 1993 le llega la oportunidad de disputar el campeonato Mini Mosca, donde enfrentó a Santiago Méndez, en pelea pactada en Mérida Yucatán,


En 1995, de nueva cuenta le llega la oportunidad de disputar el título nacional nuevamente ante un lagunero que estaba clasificado cuarto en ranking mundial, con quien logra adjudicarse el cinturón.


Para luego enfrentar al ranqueado número uno el jamaiquino Richard Clark a quien le gano; tras este logro, recibo la oportunidad de buscar el título del mundo, mismo que le disputa en Tailandia a Galán Sacryreen que llegaba invicto con 30 peleas en su palmarés, y me gana por decisión a 12 rounds.


Después de ello disputó tres combates más y decidió retirarse en el año 2000, para luego convertirse en empresario al colocar una red de tortillerías y, además, crear la empresa que se llama promociones Carbajal donde promueve a los boxeadores con cualidades a quienes impulsa para debutarlos en el box profesional.


“El boxeo no lo dejo por nada, es ya parte de mi vida, hasta la fecha sigo entrenando como si mañana fuera a tener otro combate en busca de un título mundial, pero lo único que busco es mantenerme en forma y eso hace sentirme perfectamente”, agregó Juárez Sosa. 


Para finalizar, dijo que Oaxaca cuenta con buenos peleadores, pero les falta mucho fogueo y promotores que les impulsen y les lleven sus carreras; además, ser disciplinados para poder lograr su objetivo.

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