Por Rafael Alfonso
Como investigadores del alma, los analistas en formación, siguiendo el ejemplo del fundador del psicoanálisis, apuntalamos la lectura de los textos freudianos con el repaso de nociones científicas que abonan a la comprensión de la psique humana. Por eso, en nuestras sesiones de Psicoanálisis, política y ciudadanía nos dimos a la tarea de buscar el origen de nuestro psiquismo. Aquí vengo yo de voluntario a adentrarme en las nociones que quedaron de mis antiguas clases de biología e historia natural.
Casi todo mundo tiene la noción de que el ser humano no siempre fue un ser humano, sino que desciende de una rama de primates que lo emparenta con los grandes simios. Sucedió que hace unos seis o siete millones de años, de un antepasado común que compartimos con los chimpancés, se desprende un animal, el Ardipithecus ramidus, el hominino más antiguo del que tenemos noticia. Es importante no confundir hominino con homínido que es la familia en la que están incluidos los grandes simios sin cola, como el chimpancé, el orangután y el gorila.
Esta especie, originalmente arbórea, un día decidió que era mejor andar en dos patas que vivir colgado de los árboles, es decir, fue el primer primate completamente bípedo. Esto le permitió caminar grandes distancias para buscar el alimento que ya escaseaba en la sabana africana. Caminando en dos patas, las otras dos pudieron utilizarse para cargar,precisamente, ese alimento y compartirlo o almacenarlo; también le servirá para tomar piedras y palos y utilizarlos como armas, primero para defenderse y después para cazar. Millones de años después, aquellas manos serán ejemplo de versatilidad, precisión y sofisticación, pero, en términos generales, el hominino primigenio seguirá siendo, y pareciendo, un animal.
Andar en dos patas tenía sus ventajas, como poder mirar a la lejanía y por encima de la alta hierba, pero, definitivamente implicaba desventajas difíciles de ignorar. La primera de ellas era que cuerpo a cuerpo el hominino, de apenas 1.30 metros de alzada, difícilmente podría hacer frente a un gran depredador. Su fortaleza definitiva era, desde entonces, el grupo, y la colaboración, su única posibilidad de sobrevivencia.
La otra gran desventaja del bipedismo fue la transformación de la maternidad. El parto hominino —y por consiguiente, el del último representante de esta familia: el humano—, esde los más complicados y dolorosos del reino animal, pues el bipedismo implicó la estrechez de la pelvis con el fin de hacerla apta para la marcha. Además, supuso un cambio en la posición del feto, de forma que la madre siempre requiere ayuda para el alumbramiento.
Por si fuera poco, él hominino nace prematuro por necesidad, es decir, el cachorro humano, comparado con cualquier otro mamífero nace en la indefensión absoluta, imposibilitado para desplazarse o alimentarse por sí mismo. Incluso comparado con otros primates, nace subdesarrollado, en particular, a lo tocante a su capacidad cerebral. Su desarrollo como feto, no puede ir más allá porque esto implicaría una demanda de recursos que ninguna madre podría soportar. Esa dependencia se prolongará por largos años; en el siglo XXI, a veces hasta la edad adulta.
*Esta colaboración es parte de la columna Lecturas para la vida.
