“El arbitraje es mi amante, mi querida, mi amor; descubrí que soy abogado, pero creo que me equivoqué de profesión ya que lo que me ha dado todo es el arbitrje”, señala el árbitro Feliciano Peña Álvarez.
El originario de Matías Romero Avendaño, Oaxaca, recuerda que cuando su papá lo llevó al Registro Civil, lo registraron con el segundo apellido de su mamá.
TRANSCURRE EN UNA INFANCIA SANA
“Creo que tuve una infancia sana, no me puedo quejar, me divertí y jugué todos los juegos que a esa edad se desarrollaban como el trompo, el yoyo, las canicas, las matatenas, la roña, los encantados, la lotería, una serie de juegos que formaban parte del desarrollo infantil, pero además me di tiempo de desenvolverme en la disciplina de beisbol.
“Me gustaba jugar ese deporte, y ocupé la posición de center filder, además, me gustaba subir a la loma, pero también en la colonia donde vivía conformaron un equipo de futbol y me invitaron a ser parte de su proyecto”, platica Feliciano.
Al equipo le pusieron de nombre Monterrey, donde jugaba como defensa central, pues era de los más altos.
De joven, además de realizar las labores como estudiante, ayudaba a su papá a repartir leche por la ciudad.
“Me levantaba a las cuatro de la mañana. Íbamos a los ranchos a comprar la leche y a repartirla en la ciudad, lo que me ayudó a ver la vida de otra manera”, menciona.
Pero fueron los trabajos de soldadura los que le dieron sus primeros pesos, oficio que aprendió en el taller de la secundaria.
LA SEPARACIÓN DE SUS PADRES LO LLEVA A LA CIUDAD DE MÉXICO
Remarca que su primer golpe en la vida fue cuando sus padres se separan; contaba con 15 años de edad. Su madre deja Matías Romero y se van junto con sus hermanos a la Ciudad de México.
Feliciano comienza a trabajar de soldador en el Aeropuerto y en el Banco Nacional de México.
“Esa vida en la capital del país no me gustó, pues me sentía solo y triste, por lo que le dije a mi madre que me iba para Oaxaca.
“Yo quería un título profesional que me permitiera tener un mejor modo de vida”, rememora.
SE ESTABLECE EN OAXACA
Llegó a Oaxaca el 13 de agosto de 1982, y buscóo a un amigo que había tenido en Matías romero y sabía que se había venido a estudiar a esta ciudad, y que ahora es arquitecto (Francisco Moctezuma Rojas), lo fui a buscar en la colonia Reforma Agraria.
Él quien lo ayudó a ingresar a la URSE que se ubicaba en la colonia Alemán, ahí cursé el primer año de la carrera de Licenciado en Derecho.
“Por el costo de la mensualidad que no pude sostener busqué mi cambio a la UABJO, y me ayudó a ingresar Antonio Aquino Aragón, quien después sería director de la facultad, donde concluí mi carrera en 1989.
SU INTENTO POR JUGAR FUTBOL PORFESIONAL
Chano Peña tuvo la oportunidad de jugar en el futbol profesional al irse aprobar a los Átomos de Minatitlán de la tercera división.
Era un jugador sin técnica, pero que sabía meter goles, aunque fue a las pruebas no era lo que quería, recordando las palabras de su padre donde le decía que tenía que estudiar pues no le gustaría que terminara de repartidor de leche como lo él.
La segunda oportunidad señala, la tuvo en su estancia en la Ciudad de México, donde participa en el torneo de los barrios representando a la Delegación Iztacalco, y en el primer partido con el equipo SorbaAzul logra anotar ocho goles, y le sacan en el periódico como una de las revelaciones de dicho torneo, siendo ahí donde el entrenador del equipo le regala unos tacos.
“Mi equipo es eliminado en la primera ronda, pero me llega una segunda oportunidad de seguir en el torneo al invitarme el otro equipo que se llamaba Sorba Rojo, con el que llegamos a las semifinales y enfrentamos al equipo de Villacoapa filial del América, y jugamos en el estadio Palillo Martínez perdiendo el partido 1-0, pero lo que recuerdo bien, es el haber jugado por el tercer lugar al estadio Azteca; el equipo Villacoapa fue el campeón.
“De ahí me llaman para ir a probar al equipo Deportivo Chalco de la tercera división, pero después de estar un tiempo trabajando con el equipo renuncio al proyecto, para luego buscar un lugar en el Necaxa, pero no tuvo suerte.
SU ETAPA COMO ÁRBITRO
En su ingreso al arbitraje expresa que se dio cuando andaba jugando para el Real Cinco Señores de la categoría mayor B, se encuentra con Alfonso Dávila que era portero de ese equipo y que además dirigía el colegió que sancionaba los encuentros de la Liga Benito Juárez.
Se le acercó y le preguntó si no había oportunidad de formar parte de su colegio de árbitros. Lo hice por el solo hecho que no tenía la manera de proveerme de recursos y poder mantener mis estudios.
Sabía que el arbitraje era una forma de hacerse de dinero, y es así como logro solventar mis gastos académicos y termino la carrera de la Licenciatura en Derecho.
FORMA SU PROPIO COLEGIO
Feliciano Peña se separa un grupo de árbitros quienes conforman el famoso Colegio de Árbitros Cozijoeza, y es donde encuentra el tesoro escondido, pues empieza a crecer como árbitro económicamente, y es ahí donde obtiene el recurso para concluir su carrera profesional.
La peculiaridad de este colegio es que fue formando por puros abogados, por lo que fue el primer colegio que tuvo su propio reglamento, pero lo más curioso que nos sucedió es que creamos el colegio pero no teníamos Liga.
“Teníamos mentalidad fuerte, limpia, sin intereses, solo queríamos tener algo para darle su lugar al arbitraje, ya que ahora si te puedo decir que el arbitraje es la parte más importante de un partido”, menciona.
