Por el gusto al llamado “rey de los deportes” y después de reconocer que no tenía las facultades para tener un buen juego de pelota, Sergio Guzmán Loaeza tomó la decisión de dedicarse al ampayeo, que es considera una de las posiciones más complicadas y a veces ingratas en un diamante de juego.
Aproximadamente cuatro décadas de tomar las decisiones en un partido, han convertido al Bigotón Guzmán en una leyenda viviente del beisbol oaxaqueño, que ha recorrido todos los diamantes de juego que existen en la entidad.
No es una tarea fácil la del ampayer, quien además de mostrar autoridad en el terreno de juego, debe que tener un amplio conocimiento sobre el reglamento de juego.
Sergio Guzmán considera que no cualquiera se para en el diamante de juego a tomar una decisión, en muchas ocasiones polémica, porque para eso “hay que tener bien puestos los pantalones”, y por supuesto un amplio conocimiento del reglamento para poder debatir con los mánagers y jugadores”.
PRIMEROS PININOS COMO AMPAYER
Siendo aún niño, a los 12 años de edad, Sergio Guzmán Loaeza se inició en la práctica del beisbol en la desaparecida Liga Joaquín Amaro de la ciudad de Oaxaca, con el equipo Cachorros de la Calzada Madero, y posteriormente se integró al representativo del Internado Ignacio Mejía.
Ya siendo adulto, formó parte del equipo Lobos de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), en el que jugó las posiciones de catcher y tercera base, pero fue entonces cuando tomó la decisión de convertirse en ampayer.
Y después de capacitarse en el conocimiento de las reglas de juego, al inicio de la década de los 80’s, Sergio Guzmán Loaeza realizó sus primeros pininos como ampayer en la Liga de Beisbol Infantil Monte Albán, que era presidida por el profesor Nemorio Méndez.
A partir de ese momento, sus carrera deportiva en el campo de juego no se ha detenido y forma parte de la Asociación de Ampayers del Estado de Oaxaca, agrupación de la que también fue presidente.
Su labor como ampayer la desempeña en la Liga de Beisbol Eduardo Vasconcelos, la cual el pasado 21 de marzo cumplió 39 años de su fundación, aunque en este año, la contingencia sanitaria por el COVID-19, impidió el festejo.
El espeso mostacho de Sergio Guzmán Loaeza ha provocado que se gane a pulso el mote del Bigotón, sobrenombre por el que es popularmente es conocido en el beisbol.
SATISFACCIONES Y SIN SABORES
Como en casi todos los deportes, la labor del juez, el árbitro o ampayer, como se hace llamar en las diferentes disciplinas, no es una tarea fácil.
El “ampayita” no siempre queda bien con todos, sobre todo con la afición, que siempre cree tener la razón y el conocimiento absoluto de las reglas de juego, por la que en algunas ocasiones tiene que soportar insultos.
Pero, la mayor satisfacción es la de salir después de un partido y recibir felicitaciones por la labor como ampayer, además de que él ha tenido la oportunidad de conocer todas las plazas en donde se juega beisbol en Oaxaca.
Y aunque no se ha ejercido al ampayeo profesionalmente, “el Bigotes” ha tenido la oportunidad de de ser ampayer de tercera base en algunos partidos de pretemporada de los Guerreros de Oaxaca.
Pero, “el Bigotes” también ha tenido sinsabores. Recuerdó que en una ocasión, tuvo que salir huyendo con su esposa (porque ella siempre lo acompaña) de la población de Tlacolula de Matamoros, Oaxaca. En un partido entre Tlacolula y Orioles, los ánimos se desbordaron y la afición local comenzó a lanzar piedras, por lo que a él y a su esposa los tuvieron que sacar del lugar, escondidos en un camión de volteo, suceso que ahora sólo queda como un anécdota en su trayectoria en el beisbol.
