Marco Antonio Moreno Herrera recién concluyó la carrera de médico general pero si hubo algo en su vida que lo ayudó a formarse, a forjarse un carácter, fue la práctica de futbol, deporte en el que tuvo la oportunidad de militar en el nivel profesional, en la segunda y tercera división.
Él fue parte de la generación de los campeones del mundo sub 17, César Villaluz, Edgar Andrade, Pedro Valverde, con quienes tuvo la oportunidad de jugar cuando formó parte de las fuerzas básicas de Cruz Azul en La Noria.
“El futbol me dejó muchas enseñanzas; al vivir solo aprendí a superar obstáculos, pasé hambres y hasta humillaciones, lo que te enseña a forjarte un carácter duro pero cuando trabajas a esos niveles también te brinda mucha disciplina, la cual debes tener siempre que quieras destacar en cualquier ámbito.
“Conocí muchas personas, varias de ellas que me ayudaron en algún momento; conocí muchos lugares; son experiencias que te brindan grandes alegrías. Y que me fueron de gran ayuda para mis estudios desde el nivel secundaria hasta el profesional”, comentó Toño, como le conocen en el ambiente del futbol.
Él militó en la segunda división con Amecameca y Alebrijes de Oaxaca, así como en la tercera división con la Franja del Puebla, se desempeñó en el medio campo.
Marco Antonio Moreno dejó su hogar a los 13 años de edad para ir a desarrollar su nivel futbolístico en La Noria, esto, luego de ser detectado en un torneo nacional de filiales del Cruz Azul. Fue convocado al lado del también oaxaqueño René Hernández.
En las fuerzas básicas celestes trabajó bajo las órdenes de los entrenadores Raúl “Pecas” Arellano, Max Marín e Ignacio Prieto, quien dirigió al Cruz Azul de primera división en 1992.
Moreno Herrera jugó en dos “mundialitos” en Venezuela, en categorías sub 15 y sub 17.
También participó con los blanquiazules en un torneo internacional en Winnipeg, Canadá.
Dos de los momentos que siempre estarán presentes en su mente sobre su paso en el futbol, considera que son, cuando fue elegido para incorporarse a fuerzas básicas del conjunto cementero, así como su debut en la segunda división con Limoneros de Río Grande a los 18 años de edad.
Toño se distinguió desde los cuatro años por su capacidad goleadora, fue campeón de goleo en 14 ocasiones en diferentes divisiones del futbol infantil y juvenil, donde se inició con Cachorros; luego vistió las playeras de Ninjas, América y Cruz Azul.
Uno de los momentos más difíciles de su vida fue la pérdida de su mejor amigo, Miguel Ángel Parada, quien perdió la vida en un accidente carretero cuando viajaba el equipo Alebrijes de Oaxaca de la segunda división.
En el mensaje a las nuevas generaciones del futbol infantil y juvenil, Marco Antonio Moreno Herrera les dice que “disfruten al máximo, que se diviertan, que luchen por sus sueños; que trabajen con dedicación y disciplina.
“Que vean el futbol como una diversión, con pasión y no como una manera de negocio porque es cuando se pierde el amor al deporte”.
Por último, reitera que una de las satisfacciones es haber concluido su carrera como médico general en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), proceso en el que, insistió, lo asimilado en el futbol le brindó las herramientas para encarar este desafío.
