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Carlos Garrido, el futbolista que prefirió sus estudios y venció a un tumor dos veces

Foto(s): Cortesía
Redacción

Carlos Garrido comenzó a patear la pelota desde que aprendió a caminar. Pero fue a los seis años de edad que integró su primer equipo en la Liga de Los Pobres, que dirigía Mario Pérez Díaz.


Garrido Altamirano  nació el 16 de febrero de 1973 en la colonia Reforma, donde se echar la cascarita en las calles.



Por su generación fue de las que jugó en la cuadra con los vecinos.


“Mi infancia fue tranquila. Mi madre nos dio la libertad de decidir, y lo único que nos decía era: ‘ustedes pueden estar en la lumbre sin quemarse’; entonces salíamos de la casa con mucha confianza, a caminar, a jugar y a reunirnos con los amigos para jugar futbol”, indica el espigado jugador.



Su primer equipo fue el Deportivo Reforma que armó Raúl Moctezuma.


La primaria la cursó en la escuela España, y el profesor de apellido Carrillo los llevaba al Centro de Iniciación Deportiva que se impartía en el gimnasio Ricardo Flores Magón para jugar futbol en las canchas del Venustiano Carranza; la secundaria la cursó en la EST 85 y el bachillerato en la Preparatoria número Uno.


“Como bachiller, mi primer equipo en una liga formal lo integré en la Liga 12 de Octubre, al formar parte del quipo Construcciones Alesa donde duré un par de temporadas, el equipo desparece y se crea el NOTICIAS-Jamesa donde continué jugando otro par de años.




INGRESA A MAYOR A


Señala que fue a través de  su compañera de salón, Sandra Rojas, hija de Arturo Rojas quien era asistente del profesor Luis Ávila que logró llegar al equipo de los cachunes del Prepa.


“Cuando estaba por cumplir los 17 años, jugando con un equipo de la Prepa, nos toca un miércoles jugar la final ante el CBTIS 26 donde jugaba David Palacios, y que al final terminó ganándonos, ese duelo se disputó en el Cabrera Carrasquedo a las 12:0 horas, y es ahí donde Sandra volvió a decirme que hablara con su papá.



“Subo a las gradas y me presento con Arturo, quien sin pensarlo me dijo, ‘Pues a entrenar’, fue difícil, pero eso no se me olvida ya que había jugado una final donde jugué todo el tiempo, nos fuimos a tiempos extras y a penales, y luego me puse a entrenar con el Prepa”, explica Carlos.


Con el Prepa jugó dos años, donde le tocó lograr el bicampeonato, por lo que recuerda que entró a la Mayor A con el pie derecho.


Al siguiente año se va con el Perseverancia, siendo ahí una complicada decisión pero que al final la tomó, para con el equipo de Carlos Vásquez (+), lograr su tercer título, y dos campeón de campeones, pues el segundo campeón de campeones lo logró con Perseverancia quien derrotó al Fypsa.


EL FUTBOL PROFESIONAL NO ERA PARA MÍ


Garrido Altamirano señala que el futbol profesional no era para él, pues la oportunidad la tuvo, pero la desechó.


Argumenta que el profesor Luis Ávila lo llevó a probar suerte a Puebla, que en ese entonces era dirigido por el Coreano Rivera, estuvo por espacio de tres días, y al final no le gustó.


“Le dije al profe Maso que gracias por su apoyo y todo el cariño que usted siente por mí, pero mejor me voy a quedar con la escuela. Se me acerca el Coreano para decirme: ‘a ver chamaco, cómo que no quieres jugar, y mi respuesta fue, ‘es que yo quiero ser licenciado’.



“Se me quedó viendo de frente y me dice, qué edad tienes, y le respondí que 21 años, a lo que me contestó. No hombre, tu puedes ser licenciado a los 40 años, quédate, haz las pruebas, porque cuando tú quieras ser futbolista a los 40 eso ya no va poder ser.


“Sin embargo, mi decisión ya estaba tomada, y me regresé para terminar mi carrera en Mayor A,  primero para jugar con Universidad y terminar con el equipo Ieasa”, recuerda Garrido.


Sobre su decisión de dejar el futbol por la escuela dice no estar arrepentido de la decisión tomada, al dedicarse de lleno a los libros y solo así terminó satisfactoriamente la licenciatura en Derecho. “Ahí vamos, creo que fue una muy buena decisión porque hoy vivo de mi carrera”.



Garrido Altamirano especifica haber dejado de jugar en Mayor A al cumplir los 24 años tras contraer nupcias con María Elsa Cruz Martínez, con quien ha procreado dos hijos Carlos Fernando y Armando.



La dura batalla contra un tumor


En veteranos jugó para Universidad, por espacio de cinco años, y dejó de jugar el 17 de junio de 2018, tiempo en el cual le detectan un tumor en la cabeza, le operan en agosto, para luego volver a sufrir otra intervención al volverse activar el tumor.


“La segunda operación me dejó secuelas, al sufrir parálisis en medio cuerpo, pero el hecho de seguir jugando, para mí ha sido una intensa terapia que me ha estado sacando adelante, por lo que a un año y medio de mi segunda operación, solo tengo secuelas en el brazo derecho, el cual carece de fuerza, pero ahí voy, tengo fe en poder hacerlo y ahí va poco a poco”, finaliza diciendo Carlos Garrido.


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