El beisbol es su pasión y se ha convertido parte de su existencia. Batear, atrapar, correr… es una sensación increíble de libertad.
Es Antonio Pérez Gómez, quien toda su vida ha disfrutado de este deporte, haciendo amigos dentro y fuera del terreno de juego.
Nació el 3 de septiembre de 1959 en el famoso barrio del Peñasco, de la Ciudad de Oaxaca. Y aunque no tuvo una infancia de lujos y con algunas restricciones en cuando permisos para jugar, disfrutó esa etapa.
“Mi madre era muy estricta y no me permitía salir a juga con los amigos a la calle; y si me escapaba, me esperaba una buena reprimenda”, platica en su taller de hojalatería.
“Gracias a todo ello soy una persona de bien, de lo contrario hubiera caído en el mundo de las drogas, el alcohol y los vicios”, asegura.
Señala haber cursado la primaria en el Centro Escolar Morelos, la secundaria en la federal 1 y el bachillerato en el Instituto Tecnológico de Oaxaca donde se graduó como técnico electricista; sin embargo, se dedicó a la hojalatería.
SU ETAPA COMO DEPORTISTA
Pérez Gómez recalca que al deporte organizado entró ya estando grande.
A los 17 años de edad, en la escuela, tenía que escoger alguna atividad deportiva o artística, por lo que se inclinó por el beisbol.
“Fue entonces que quedé bajo el adiestramiento que llevaba a cabo Francisco Perea, para luego quedar a las órdenes de Francisco “Tila” Mañón, entrenamientos que conjugaba con los que recibía de Pedro Cardenal Domeq en los campos A y B anexos al estadio Eduardo Vasconcelos”, recuerda.
Fue exactamente a los 18 años que comenzó a jugar con equipos como el Seguro Social, STEUABJO y Todos Estrellas donde se ha mantenido por espacio de 23 años ininterrumpidos.
¿Qué significa el beisbol?
Es un formador donde se adquiere mucha disciplina y, sobre todo, lo que aprendiste en casa si fuiste obediente, esto lo poner en práctica en el beisbol, pues este deporte es tan especial que si no obedeces y llevas a cabo las indicaciones de tu manager, nada funciona.
¿Qué posición desempeñaste?
Bueno cuando me inicié en este deporte cubrí la tercera base, aunque ella no era mi posición natural, y de acuerdo a las necesidades del equipo uno se va adaptando, por lo que llegué a desempeñar la de cátcher, la segunda base y de short stop.
¿Cuál es la posición más complicada?
La de cátcher, porque tienes que saber administrar al pitcher de tal manera que no se fuerce, que no se desgaste y no solamente estarle pidiendo lanzamientos para dominar.
¿Qué le ha dejado el deporte?
El deporte ha sido mi vida, y gracias este, todavía sigo activo en muchas cosas cotidianas como ejercer bien el trabajo, pues aún conservo algo de agilidad y elasticidad, si no con soltura, sí con facilidad.
¿Sigues jugando?
Sí. Y no solo eso, también me doy tiempo por las tardes para entrenar a todo aquella persona sin importar su edad, que tengas deseos de aprender a jugar.
Estábamos entrenando en los campos de la UABJO, y dejamos de hacerlo por el COVID-19, pero en cuento lo permitan las autoridades, volveremos a la actividad.
Además, el hojalatero se da tiempo para ejercer la quiropraxia, la cual emplea para enseñar a controlar las emociones de las personas a través de tratar puntos estratégicos del cuerpo y a dar mansajes.
Con esto, buscamos rehabilitar el hígado, hacer trabajar los riñones y desinflamar articulaciones y tendones.
