En medio del aumento de preocupación por la propagación del COVID-19, el pasado martes, la ministra japonés de los Juegos Olímpicos, Seiko Hashimoto, mencionó que el contraro de Tokio con el Comité Olímpico Internacional (COI), le permite posponer los juegos hasta fin de año, pues por protocolos de seguridad, se puede obligar a una cancelación del evento.
“El contrato exige que los Juegos se celebren en 2020. Eso podría interpretarse como que permite un aplazamiento“, dijo Seiko Hashimoto en respuesta a la pregunta de un parlamentario.
La semana pasada, Thomas Bach, presidente de la entidad había afirmado que, la entidad está "totalmente comprometida" a celebrar los Juegos de Tokio a tiempo a pesar de la propagación del virus.
Hashimoto remarcó que el Gobierno de Japón y Tokio siguen comprometidos a organizar el evento deportivo, que comenzará el 24 de julio.
“Estamos haciendo todo lo posible para garantizar que los Juegos se desarrollen según lo planeado”, sostuvo.
Cualquier cambio en la organización de los Juegos sería costosa.
El último presupuesto es de 1,35 billones de yenes (12.510 millones de dólares), de los que el Gobierno de Japón proporcionó 120.000 millones de yenes para construir el Estadio Olímpico y 30.000 millones de yenes para los Juegos Paralímpicos, dijo Hashimoto.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el coronavirus parece estar propagándose ahora mucho más rápidamente fuera de China que dentro de ésta, y en los aeropuertos de los países más afectados se están intensificando los controles a los viajeros.
