Jaime Rodríguez, un gran enamorado de su profesión, quien se desenvuelve en el medio deportivo con esa pasión y amor, dosis diaria que se necesita para sentirse vivo y darle valor a lo que hace, recibió el pasado viernes por la noche el premio nacional “Fray Nano”.
Durante la ceremonia de la entrega del galardón por trayectoria periodistica, Rodriguez Orozco dijo: “El motor de todo es mi familia. Mi esposa Aurora Guzmán Pérez, mi brazo derecho, gracias también a mis increíbles hijos Alberto y Ángel Rodríguez Guzmán.
Además, agradeció “a mis padres, a mis amigos cronistas deportivos, a los deportistas, a todos.
Gracias, porque cada uno es parte importante para que me hayan elegido para recibir un reconocimiento”.
EL CAMINO DE UN CRONISTA
En cada pincelazo los colores se mezclan para convertir un lienzo en una obra de arte. Ese es el trabajo del cronista deportivo, acomodar letras para hacer de los atletas héroes que con el paso del tiempo se convertirán en ídolos.
Pero para completar ese proceso, los aficionados deben tener en sus manos un periódico, escuchar la narración de un partido o ver el resumen.
Así, desde 1994 el periodismo deportivo me abrió sus brazos para escribir sobre las hazañas de unos y los descalabros de otros, subrayó.
SUS INICIOS
Fue en el periódico Rotativo donde Jaime Rodríguez Orozco, comenzó su trajinar dentro de los medios informativos capturando boletines, en tiempos de los discos duros. El fax era lo moderno. Tenía 17 años.
Las cámaras fotográficas eran manuales. Cada reportero hacía sus cargas de película, recibía químicos y papel para imprimir las fotos que daban cuenta de los atletas.
Una gota de químico en la ropa y se echaba a perder.
Ahora, con un clic de la cámara o un celular, y la imagen queda capturada. Con otro clic y esa foto puede llegar a todo mundo.
Después de picar piedra por algunos medios de información, llegó a Noticias, donde señala que sus compañeros de trabajo se han convertido en sus amigos.
A lo largo de dos décadas, ya con más expresiones marcadas en el rostro y el cabello tiñéndose de experiencia, ha tenido grandes satisfacciones.
