Luz Esther Bojórquez Lugo llega temprano al estadio para alcanzar un buen lugar y disfrutar del deporte que la fascina, pero sobre todo, para ver jugar al histórico equipo del que forma parte su hijo y a quien ve lanzar con enorme cariño mientras pide a Dios le dé bendiciones.
Es reservada. Pocos en el parque de pelota saben que está ahí la madre del joven lanzador de la rotación de abridores de los Tigres de Quintana Roo, Wilmer Ríos, quien se formó en su etapa infantil y juvenil en Oaxaca, ya que por circunstancias de la carrera de su padre nació en Guasave, Sinaloa.
La madre del pitcher de la novena bengalíe, quien por cierto en esa visita de Tigres a Oaxaca se anotó el triunfo con una gran actuación como abridor, y es esposa de la leyenda en la LMB, Jesús “Chito” Ríos Villalobos.
Ha sido una de las madres que ha sabido administrar el hogar en todos los sentidos, ya que ante la carrera en el beisbol del Chito, ella afrontaba sola las situaciones que se presentaran en casa con sus hijos, y supo formarlos y sembrar en ellos los valores necesarios para que se convirtieran en personas de buenas costumbres y exitosos en su respectiva actividad.
Así también, ha aprendido a soltar a sus hijos para que extiendan sus alas y luchen por sus sueños dentro del renglón académico o laboral.
Recuerda que Wilmer comenzó a practicar desde los cuatro años de edad en la escuela de beisbol San José de Guasave, Sinaloa; posteriormente se incorporó al centro del club Olmecas de Tabasco, Y fue hace 10 años que llegaron a radicar a Oaxaca.
".No le quiten a sus hijos la oportunidad de incursionar en lo que desean destacar, en caso de que no les vaya bien, habrá otras oportunidades".
Luz Esther Bojórquez Lugo
En la capital oaxaqueña, Wilmer jugó en diferentes equipos en la Liga Infantil y Juvenil Monte Albán, así como la Liga Regional de Beisbol Eduardo Vasconcelos.
En esa faceta recibió el plazo de dos años por parte de Jesús “Chito” Ríos para buscar una oportunidad de debutar en la LMB; de lo contrario, tendría que estudiar.
Pero dicen que: “Hijo de tigre, pintito”, y así ocurrió con Wilmer.
Wilmer Ríos y su mamá en el estadio Eduardo Vasconcelos.
CÓMO VIVIÓ EL DEBUT
A pesar de que Luz Esther ha vivido emociones en este camino en el beisbol de Wilmer Ríos, ha sabido ser el equilibrio para mantener la calma.
Aún recuerda que su debut fue en el 2014. Tras avisarles Wilmer vía telefónica, escucharon únicamente a través de audio la transmisión del partido vía internet.
- “Estaba muy nerviosa pero Chito lo estaba más y trataba de calmarlo”, relata.
El llamado “rey de los deportes” y cualquier disciplina deportiva, siempre existe el riesgo de alguna lesión, algo que también debe aprender a digerir una madre.
“Siempre me ha dado miedo las líneas que puedan salir directo al pitcher, y con Chito lo viví; además, me parece que Wilmer aún está muy pequeño para que ya lo hayan operado del brazo.
“El año pasado me fui con él a Cancún, donde estuve un mes y 10 días porque no podía ni mover el brazo y me angustiaba esa enorme cortada.
“Ahora ha vuelto a ser abridor, lo que significa que está bien de nueva cuenta”, dice con un hondo respiro y agradeciendo a las alturas, y es que el joven pitcher se perdió casi toda la temporada pasada por una cirugía en su brazo de lanzar.
MOMENTOS ALEGRES
“Lo que más me emociona es que el primer año que llegó a Tigres como abridor, fueron campeones, y a pesar de que no estaba ahí, lo escuchaba por teléfono como estaba de emocionado. Parecía que yo estaba ahí. Recuerdo mucho ese momento.
“Espero que no sea el único y viva muchos campeonatos”, indica con un brillo de esperanza en la mirada.
Cuando en el sonido local es anunciado que Wilmer Ríos subirá a la loma como abridor o relevista, la emoción es indescriptible para Luz Bojórquez.
“Se me pone la piel chinita y me pongo muy nerviosa cuando él está lanzando; y me provoca tristeza en general cuando un pitcher está haciendo bien su trabajo y el bateo no responde y pierden los juegos.
“Con Chito me ponía muy nerviosa, pero con Wilmer, más”, expone.
LA BENDICIÓN
Las bendiciones de madre y recomendaciones de orar previo a cada partido, son de las instrucciones de esta mánager-mamá para salir adelante en el campo.
“Todo el tiempo le digo a mi hijo: haz oración, pídele a Dios que te dé fuerza y sabiduría para hacer de la mejor manera tu trabajo, y con más razón cuando vas a lanzar. Siempre le digo que haga oración, que nunca pierda la fe, es algo que se los inculqué desde pequeños y eso es lo principal, dar gracias a Dios”, puntualiza.
Ríos Bojórquez es madre de tres hijos: Jonathan es el mayor de la dinastía, de profesión dentista; le siguen Wilmer y Melissa, quien es cronista de las transmisiones de los Guerreros de Oaxaca y practica softbol.
LEJOS DE LA FAMILIA
Estar lejos de un hijo cuando decide emprender el vuelo para ir en busca de sus sueños, son de las situaciones duras que también vive una madre, como ocurrió también con Luz Esther.
“Me he acostumbrado a este tipo de vida porque en ocasiones me pasaba 15 días sola en lugares donde no conocía a nadie porque “Chito” andaba de gira y tenía que enfrentarme sola a las enfermedades o cualquier situación con mis hijos.
“A Wilmer ya tenía casi un año que no lo veía (hasta el pasado 28 de abril que Tigres jugó en Oaxaca), y es que ahora por cuestiones familiares no pudimos viajar a la Liga Mexicana del Pacífico.
“Pero gracias a Dios mis hijos ya saben cómo cuidarse y Wilmer tiene a su novia que lo acompaña a todos lados y creo que entre los dos se cuidan porque ambos son muy jóvenes”, comenta sonriente la orgullosa madre.
El pitcher abridor de la novena bengalíe con su madre en un momento especial de su vida.
WILMER RÍOS
“El ángel de mi vida”
Las madres son quienes entregan su vida por sus hijos, quienes son hechas de acero pero al mismo tiempo con un amor incalculable, el cual transmiten sin condición alguna.
Para Wilmer Ríos, su madre, Luz Esther Bojórquez, es el ángel de su vida.
La mamá es una pieza muy importante para cualquier ser humano, y mi mamá siempre ha estado apoyándome desde niño, desde los cinco años de edad preparando el lunch para jugar los días sábado o el agua en los entrenamientos; llevándome a la escuela y a los entrenamientos, ya que mi papá siempre tenía que estar en el campo
“Siempre ha sido un gran apoyo para mí, una gran señora. Es la mujer de mi corazón y es un ángel para mí”, externa Wilmer Ríos Bojórquez en entrevista con SPORTS-NOTICIAS al tiempo que sus ojos se enrojecen al recordar a ese ser maravilloso que ha sido motor en su existir.
Siempre se ocupó por inculcarle valores y buenos hábitos, confirma.
“Es una señora muy honesta, muy respetuosa y desde niño me inculcó respetar a los demás; en el beisbol me enseñó que no siempre se va a ganar y que así es el beisbol, como cualquier otro deporte...
“Siempre estuvo apoyándome, por ejemplo, en finales yo no lloraba y ella se admiraba pero también me indicaba que no me preocupara, que ya iban a existir otros juegos finales donde pudiéramos ganar”, recuerda Wilmer.
