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Premian la excelencia

Foto(s): Cortesía
Agencia Reforma


CIUDAD DE MÉXICO.- El Palacio de Bellas Artes fue el escenario de la vigésimo cuarta edición de la Bienal Nacional e Internacional de Arquitectura Mexicana. Este evento fue realizado por la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana (FCARM).


"Hoy destacamos la arquitectura mexicana, que siempre está a nivel internacional y es una muestra clara de nuestra cultura y legado en el mundo", dijo la arquitecta Isabel Espinosa, presidenta de la FCARM.


"Tenemos muchos arquitectos jóvenes que vienen pujando, tenemos a los grandes maestros haciendo un excelente trabajo. Eso es reconocer la obra de todos, hombres y mujeres, en el País".


La medalla de oro, máximo galardón de la bienal, fue otorgado a la Torre Reforma, obra del despacho LBR + A Arquitectos, perteneciente a la categoría de oficinas.


"Este edificio no es trabajo de una persona, es trabajo de equipo", dijo el arquitecto Benjamín Romano, líder de la firma. "Rompe con todo lo que se ha hecho en las oficinas en México".


"Fue un edificio difícil, pues está soportado por dos muros de concreto que se empotran 60 metros en el suelo, esa es la única cimentación. Del edificio cuelgan atirantados 14 clusters de oficinas con jardines de triple altura".


El evento premió a las mejores obras de entre las más de 310 participantes, provenientes de 27 estados y divididas en categorías que, por sus diversas escalas y funciones, se viven en la cotidianidad.


Además del laurel de oro se entregaron 44 menciones honoríficas y 25 medallas de plata a proyectos académicos, investigaciones y libros, así como a edificios de naturaleza residencial, cultural, deportiva y comercial.


También fueron galardonadas obras de restauración y remodelación, diseño de paisaje y de interiores, soluciones sustentables e innovación tecnológica.


"En esta fiesta estamos aplaudiendo de arquitectos para arquitectos. La arquitectura debe trascender para mostrar a la sociedad que es necesaria para el desarrollo", expresó el arquitecto José Reygadas, presidente del jurado.


Motivación profesional


Para los artífices premiados, la importancia de la bienal radica en que destaca los avances y logros de la arquitectura mexicana y genera un espacio de diálogo.


"Estos certámenes son una manera de reflexionar lo que estamos haciendo, lo que está haciendo el gremio, y de entender hacia dónde queremos dirigirnos", expuso el arquitecto Manuel Cervantes Céspedes, de la firma CC Arquitectos.


Ganador de dos medallas de plata y una mención honorífica, Cervantes Céspedes consideró como lo más valioso el trabajo del equipo en la oficina.


Por su parte, Mauricio Rocha, de Taller de Arquitectura, aseguró que el reconocimiento es para la obra, no para el arquitecto, y que es un aliciente para continuar el trabajo con seriedad y constancia.


Destacó, además, el papel político y ético de su profesión, que ejemplificó con las nuevas salas penales de juicios orales en Pátzcuaro, uno de tres proyectos galardonados.


"Permite entender cómo, con los materiales que tenemos -piedra, barro, celosías-, podemos construir espacios que mejoren las condiciones de lugares que han sido carcelarios, tristes y mal ocupados", comentó.


"En este lugar hacemos recambios de cómo deberían el inculpado, el juez, la familia, vivir esto como un lugar que no sea opresivo, sino de reflexión para cambiarnos como sociedad".

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