Alrededor del mundo, cada país con su gastronomía, aporta platillos que son una verdadera delicia para cualquier paladar. Un postre que se distingue por ser todo en uno es el pavlova, un delicioso postre de merengue y frutos rojos que presenta una de las elaboraciones gourmet más populares del mundo, aunque su historia no es tan popular.
El origen de este postre es motivo de disputa entre Australia y Nueva Zelanda pues ambos países consideran que quien ideó la receta es nacido en su territorio. Muchos críticos gourmet opinan que nunca se sabrá si el origen del postre pavlova se debe a Australia o a Nueva Zelanda, pero todos coinciden en que la creación es una obra maestra, al igual que los pasos de Ana Pavlova en el escenario.
Sin embargo, el postre pavlova es una receta muy tradicional en ambas culturas. Frecuentemente se lo relaciona con la primavera y el verano, pero se come durante todo el año, más que nada en celebraciones especiales o en días feriados.
Origen
Si bien el origen del creador del postre pavlova genera controversia, algo de lo que no hay dudas es que quien ideó este postre lo hizo en honor de la bailarina Ana Pavlova. Según escribe el biógrafo de la bailarina, cuando ésta se encontraba en su gira mundial de 1926, durante su estadía en Nueva Zelanda, el chef del hotel donde Ana Pavlova se hospedaba inventó este postre para sorprender a la bailarina.
Desde entonces, Ana Pavlova no sólo es conocida por su elegancia en el escenario y su espectacular talento como bailarina, sino que además, es conocida por ser la inspiración para este delicioso postre.
Ingredientes
3 claras de huevo
1 pizca de sal
1 taza de azúcar
1 cucharada de maicena
1 cucharada de jugo de limón
1 1/4 taza de crema de leche
1/2 taza de azúcar impalpable
1/2 kilo de fresas o frambuesas
Preparación
Para realizar este delicioso postre, primer tenemos que precalentar el horno a 150°C y a continuación cubre una bandeja para hornear con papel pergamino o papel manteca.
En el papel pergamino, dibuja un círculo de aproximadamente 23 centímetros de diámetro. Para hacerlo puedes usar el contorno de una olla o bandeja que encuentres en tu cocina con ese diámetro.
Toma un recipiente grande y dentro de éste bate las tres claras de huevo hasta llegar a punto nieve. En forma gradual, agrega 3/4 de taza de azúcar, poco a poco agrégala sin dejar de batir. Mezcla el restante del azúcar con la maicena en el merengue y, en pequeñas cantidades, coloca gradualmente el jugo de limón.
Con una espátula, esparce el merengue dentro del círculo que habías dibujado anteriormente en el papel pergamino. Este círculo de merengue debería tener un centímetro de espesor. Coloca el resto de la mezcla en una manga y con ésta haz círculos alrededor del círculo que has realizado en el paso anterior.
Hornea a 150°C por una hora y luego apaga el horno, pero aún no saques el merengue, déjalo allí por 30 minutos más. Cuando el merengue enfríe, debería quedar duro por fuera y ligeramente húmedo por dentro
En un recipiente grande mezcla la crema de leche y media taza de azúcar impalpable y bate hasta que la mezcla espese. Decora el merengue con esta mezcla y, finalmente, decora con las frutas que hayas escogido para esta receta.
+De
La base la Pavlova es una cáscara crujiente por fuera, y suave por dentro; húmeda y blanda como un malvavisco que, a diferencia del merengue, normalmente es completamente sólido y seco. Por lo mismo la Pavlova es mucho más frágil que el merengue tradicional, debido a su consistencia.
¿Sabías que?
Este un delicioso postre elaborado con merengue y frutos rojos, y su nombre se debe a la bailarina de ballet, Anna Pavlova.
