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Pisan fuerte artesanas oaxaqueñas

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

SAN DIONISIO OCOTEPEC, Tlacolula.- Calzado artesanal, comercio justo y manos indígenas no habían estado tan en frecuencia como con la iniciativa de una familia emprendedora. En el corazón de la tierra de agaves silvestres, entre nubes de diversas formas y atardeceres espectaculares, la gama de colores que será destinada, en diferentes combinaciones, para calzado, es atractiva.


Bordados, tramas, texturas, patrones, innovaciones, provocaciones para engalanar los pasos. Y es que ya sea en tenis, zapatillas, huaraches o sandalias, la innovación y valor de cada pieza elaborada por manos indígenas oaxaqueñas es ya reconocida en el mercado internacional y nacional. Se trata del Grupo Ndavaa, fundado hace 12 años con esta nueva propuesta y con 13 más de historia en la huarachería.


La emprendedora y parte de la familia García García, fundadora de este taller, habla de los procesos, hallazgos y aprendizajes de su oficio, lo que lo ha llevado a lo más alto cada vez, para difundir, preservar y revitalizar las creaciones colectivas de los pueblos oaxaqueños, a través de los textiles.



Los textiles de diversas comunidades se fusionan en diseños innovadores para el calzado. FOTO: Carina Pérez

El aprendizaje


"¿Cómo puede ser maravilloso no tener de comer?, ¿Cómo puede ser maravilloso sufrir?", se pregunta Graciela García García. Habla pausadamente, entre pieles recién curtidas: "Quizá estas situaciones no sean maravillosas en el momento en el que una las vive, porque una se siente desesperada y frustrada, pero sí son maravillosas cuando te soprepones, porque aprendes a ser más humano, a mirar con otros ojos a las personas, a ser más empático con los que están como una estuvo".


La hija de Clara García Antonio y Germán García Martínez, fundadores de este taller, comparte que el camino de 35 años en el oficio le han enseñado a no callar, a manifestar sus opiniones, a no dejarse, a no permitir el abuso porque no se tiene ni para comer. Situación que golpea a innumerables artesanos alrededor del estado.


"Por las cuestiones de vida que pasamos, tuvimos que aprender a creer en lo que hacemos y a valorarlo, así como a respetar el trabajo de todos, comenzar en casa. Así empezamos a crecer e hicimos algo nuevo para poder entrar en el mercado, mantenernos y sobresalir. Hoy por hoy, elevamos el valor de los productos artesanales, de los telares de cintura y de pedal, tejidos de lana, bordados a mano, porque creemos que para que Oaxaca siga subsistiendo y viviendo realmente su artesanía, debe ser innovada".



Un día cualquiera, mientras los sueños siguen plasmándose en sandalias. FOTO: Carina Pérez

El despegue


Innovar para rescatar lo que se produce en el estado, es la premisa clara que Ndavaa enunció desde los Valles Centrales. No sólo se aventuraron en rescatar lo que ya se había extinguido en textiles, sino preservar lo que está en peligro de desaparecer y presentar nuevas posibilidades.


"Luego de hacer huaraches regionales, ahora somos un colectivo que agrupa a muchas comunidades a través de sus textiles, los cuales fusionamos con el calzado. Sí, innovamos para sacar un producto más competitivo en el mercado, que va a la moda, a la vanguardia y tiene una versatilidad idónea que se acomoda a estos tiempos. Hoy en día, la mujer busca comodidad, confort y diseño, así que le ofrecemos todo ello y de paso rescatamos nuestra cultura".


La cadena de colaboración que se gestó hace una década ya rindió sus frutos. Aunque no se consideran micro empresa, ya agrupan a decenas de personas, familias enteras de varias regiones del estado, de las que recuperan los textiles. Sierra Norte, Valles Centrales, Istmo y Cuenca están involucradas a través de algunas comunidades.


"Cuando tú llevas un par de calzado Ndavaa en tus pies, puedes tener la certeza de que estás apoyando a muchas comunidades, que estás poniendo un granito de arena para seguir haciendo lo que nosotros sabemos hacer en Oaxaca: nuestra artesanía".


El vuelo


Ndavaa ahora es una familia enorme conformada en un 90 por ciento de mujeres. Tiende sus ramas en diversas direcciones y ahora busca nuevos vínculos en otras comunidades. "Estamos mandando los prototipos a Tuxtepec, para que las artesanas empiecen a plasmar sus sueños en el calzado, textil y bordados. Lo que estamos haciendo es crear alternativas de trabajo para las mujeres, rescatando lo que hacemos bajo el concepto del comercio justo: justo para el que lo produce, el que lo vende y el que lo compra".


Ciertas de que la capacitación es el camino y lo que fallan no son las instituciones, sino los que toman las decisiones, estas mujeres que agrupa Ndavaa están por dar sus siguientes pasos, crear una nueva marca de accesorios, bolsas y mochilas a la que llamarán Dush, nueva generación de productos, desde San Dionisio Ocotepec, que se proyectará al mercado de Ndavaa, que acogen países como Estados Unidos, Canadá, España, Alemania, Bélgica e Israel.

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