Para combatir la migración en busca de oportunidades laborales, las mujeres de San Juan Guichicovi, en la zona Norte del Istmo de Tehuantepec, junto con jóvenes emprendedores han creado Hilo de Nube, para comercializar sus huipiles elaborados con la técnica de bordado de cadenilla y al mismo tiempo, revalorizar el trabajo artesanal.
Los creadores de este proyecto, Yoari Rojas y Yovegami Ascona, han hecho crecer este sueño y hoy cuentan con redes de distribución en distintas tiendas que se dedican a vender los diseños oaxaqueños en diferentes ciudades del país como en Yucatán, Cancún, Guadalajara y Quéretaro, entre otros.
A través de su página de internet realizan envíos nacionales e internacionales a diferentes partes del mundo, “lo único que les pedimos es que mencionen de dónde es la pieza y sobre todo que la elaboraron las mujeres de Guichicovi”, indicó Yoari Rojas.
La joven, indicó que fue el amor por los huipiles y hacia la comunidad, lo que los encaminó a realizar este propósito desde la universidad en donde estudiaban Ciencias de la Comunicación, pues fue aquí donde elaboraron el esquema de lo que sería Hilo de Nube.
Aunado a esto, se inscribieron en el certamen del Premio Estatal de Emprendedores 2014, en donde obtuvieron el primer lugar y con el recurso adquirieron insumos y maquinaria para que las mujeres de Guichicovi elaboraran sus huipiles.
Guichicovi: artesanas, migración y precariedad
Las artesanas de esta localidad, son poco valoradas y sus huipiles se vendían al mínimo, situación que las obligaba a abandonar esta labor y emigrar a la Ciudad de México en busca de nuevas oportunidades.
“Con la oportunidad de Hilo de Nube las mujeres tuvieron trabajo”, aseguró Yoari Rojas.
La joven mujer empresaria, indicó que las artesanas tenían un nivel de vida precario, cuando en la actualidad lo artesanal es valorado y incluso su costo unitario se ha elevado; ahora, ellas tienen que poner su conocimiento y elaborar los bordados por un pago justo y sobre todo seguro, pues se les otorga un ingreso fijo al mes.
Actualmente son 40 artesanas de la cabecera municipal de San Juan Guichicovi y de las agencias del Ocotal, Chocolate, Zacatal y Río Pachiñe, quienes mensualmente producen entre 300 a 400 piezas.
“Nosotros absorbemos el gasto de la producción y ellas sólo tienen que poner sus conocimientos”, expresó Yoari.
Para difundir este producto, los fundadores de Hilo de Nube acuden a bazares y expo ventas en diferentes estados del país.
Su próxima participación será en el Festival Anual de Textiles en Veracruz, en donde a parte de llevar los productos para comercializarlos, realizarán una ponencia sobre las artesanas de Guichicovi, en donde hablaran sobre la importancia del papel de la mujer en cuestión artesanal; “como ellas combinan trabajo con sus actividades diarias, en el papel de esposas, mamás, abuelas, amas de casa”.
Bordado de Cadenilla
Este tipo de bordado se elabora en maquina de coser manual, la cual es impulsada a través de un pedal, en donde las artesanas tienen que mover la tela durante la costura, y así elaboran las figuras.
Yoari, asegura que para este trabajo las mujeres requieren de esfuerzo físico y cuidados como evitar tocar el agua después de trabajar para evitar dolores de manos, cuidar su vista y únicamente trabajar con la luz del día, así como mantener una postura adecuada para evitar dolores de espalda.
“La cadenilla tiene posibilidades infinitas de creaciones, les pedimos a las artesasnas que experimenten nuevos diseños en el huipil”, dijo.
Historia
Fue a principios del siglo XX con la introducción de la máquina de coser Singer que arribó al puerto de Salina Cruz desde Inglaterra, cuando surgió la técnica del bordado de cadenilla, la máquina era de un modelo especial que formaba cadenillas o cadenetas; actualmente la mayoría de estas pequeñas máquinas son de colección.
Las artesanas muestran su maestría al ejecutar diseños complejos y geométricos en esta expresión artística única de manipulación de la puntada en forma diagonal y vertical hasta formar figuras sombreadas que crean un efecto de juego de perspectiva.
Cada segmento de la cadenilla se llama “golpe”, la mayor parte de los huipiles llevan de uno a tres golpes, cabe señalar que las máquinas no se programan, la técnica es manual para crear dicho efecto.
Los diseños más solicitados por las compradoras son las estrellas, copitas, garras de jaguar, culebras, pescaditos, etcétera. Entre los colores tradicionales de hilos utilizados se encuentran el amarillo con negro sobre tela roja o vino.
