Con más de 20 años de experiencia, Elías Santos Ambrosio, artesano de corazón, se ha dedicado a elaborar penachos originales para los danzantes que interpretan airosamente la Danza de la Pluma.
Su amor por mantener arraigadas las tradiciones de la tierra que lo vio nacer: Cuilápam de Guerrero, ha propiciado que cuide cada detalle durante la elaboración de los penachos y los artículos representativos de la Danza de la Pluma, hoy convertidos en artesanías.
El profesor Elías fue danzante, tuvo una participación destacada durante 16 años consecutivos en los Lunes del Cerro, donde mostró en cada zancada el amor y admiración por su pueblo y sus ancestros.
Artesanías con plumas
Don Elías se dedica junto a su familia, a la elaboración de artesanías de hojalata y penachos para los danzantes de la Danza de la Pluma; desde hace 22 años inició este oficio.
Explica que existen dos tipos de estructura con los que elabora los penachos, con cartón y plumas pegadas que tienen la apariencia del original; este último se elabora a base de carrizo y plumas amarradas, dónde los colores se utilizan de acuerdo a la representación del danzante dentro del grupo.
Las plumas son de guajolote, mismas que se seleccionan, lavan y tiñen. Estas plumas se consiguen únicamente por temporada, pues es la época de noviembre y diciembre cuando se adquieren en mayor proporción o cantidad.
El tiempo para elaborar cada penacho depende del tamaño: los pequeños en un día, y de 15 a 20 días los penachos originales, pues requieren un trabajo más minucioso en la selección de la pluma.
Danza de la Pluma
De acuerdo con el profesor Elías, la Danza de la Pluma tiene sus orígenes en la época de los Mixtecos, en aquél entonces los danzantes la interpretaban en la explanada del ex Convento de Santo Domingo Yanhuitlán.
Asegura que a la llegada de los españoles y al notar que tal representación atraía mucha audiencia, retomaron la danza y le añadieron al vestuario tela religiosa en la capa, pechera y delantal.
“La Danza de la Pluma permitió a los dominicos evangelizar a los pueblos indígenas asentados en ese entonces en la entidad”, dijo.
El profesor y artesano, asegura que Cuilápam de Guerrero conserva las coreografías originales de la representación de la danza, la cual está compuesta por 36 piezas musicales, en donde se representan las batallas, diálogos y parlamentos entre mexicanos y españoles: ejecutarlo tomaría un día y medio.
“La danza representa la conquista de México por los españoles y el encuentro que tienen con los pueblos y las grandes culturas asentadas en México”, explicó.
Nueva danza
Actualmente don Elías trabaja en el rescate de la tradicional Danza de los Jardineros, un baile que representaba la lucha entre moros y cristianos, en donde los participantes portaban una máscara de tela y cera, coronas de plumas, vestidos con faldas o pantalones grandes, capas y portan varas con flores.
“Estamos en el trabajo de la compilación, recopilación de partituras que se habían perdido, para que se continúe representando esa danza,” indica.
Orgullo Oaxaqueño
El tiempo que invierte el profesor Elías en la elaboración de los penachos no se compara con la satisfacción que siente al ser pieza fundamental dentro de la máxima danza del Valle de Oaxaca.
Con sus manos, paciencia y la voluntad de preservar las tradiciones y costumbres, el profesor Elías busca que su arte traspase fronteras.
Para quienes gusten solicitar información sobre estas artesanías pueden comunicarse al número 951-122-3300.
#Guelaguetza2018 Sí a alguien hay que agradecerle la majestuosidad de la máxima fiesta de #Oaxaca, es a los artesanos, los que confeccionan con amor, maestría y conocimiento cada uno de los elementos de los trajes que utilizan lo danzantes... pic.twitter.com/ULNxV8xBjc
— Noticias Oaxaca NVI (@nvinoticiasoax) 1 de junio de 2018
