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Teje gusano de seda legado en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Oaxaca es de los pocos estados del país donde se crían gusanos de seda para extraer el hilo con el que manos de familias artesanas elaboran rebozos y otros productos.


Para este 2020 se espera que el Centro Regional de Sericultura abra sus puertas en San Pedro Cajonos, en la Sierra Norte.


El encargado del programa de sericultura que opera la Secretaría de Agricultura, Pesca y Acuacultura (Sedapa), Adrián Leyva Orozco, explicó que desde la época de la colonia familias zapotecas de la Sierra Norte, pero también en la Mixteca y Valles Centrales, se han dedicado a criar una especie criolla de gusanos, para obtener de su capullo hasta 400 metros de un fino hilo.


“La mariposa nace, pone sus huevecillos, salen los gusanitos y hacen su capullo, de ahí una cantidad se ocupa para hacer el hilo y otro para seguir conservando el insecto. Son 400 metros de hilo, pero se ha ido degenerando y desde 1995 se ha traído huevecillo de raza mejorada japonesa, que traemos de San Luis Potosí y da mil 200 metros de hilo”, detalló.



El biólogo, quien ha participado en el proyecto que se impulsa a través del DIF Estatal, la Secretaría de Economía y el Instituto Oaxaqueño del Emprendedor, explicó que dos veces al año en los viveros del Parque El Tequio se entregan mil 300 gusanos de seda.


“Por ciclo invertimos unos cien mil pesos para adquirir millón y medio de huevecillos, los adquirimos en San Luis Potosí y los criamos 15 días para entregarlos a las comunidades, donde los artesanos (en su mayoría mujeres) se encargan de obtener el hilo y elaborar sus rebozos”, detalló.


El propósito de que Oaxaca cuente con un centro de sericultura en San Pedro Cajonos es crear un santuario y una ruta para que se visiten otros municipios que también trabajan la seda, como San Miguel Cajonos, Santo Domingo Xagacía.


Durante su etapa de gestación el gusano de seda se alimenta de las hojas del árbol de moras y el capullo que tiene forma de un filamento tan fino que se necesitan 50 capullos para formar un hilo que es la materia prima principal para tejer rebozos de seda.


“Es un hilo muy pequeño, pero a través de maquinaria podemos encontrar la hebra principal y hacer un hilo más grueso”, resaltó Leyva Orozco, quien consideró que contar con un santuario o museo de seda detonará la actividad turística y económica en una zona que se ha dedicado a preservar una actividad que sintetiza los saberes y destrezas de comunidades indígenas.

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