Las sombras disipadas en el pavimento indican que es el mediodía. Las hojas del viejo laurel se mecen de un lado a otro tratando de refrescar la tarde de los trabajadores del volante quienes, a la espera de pasajeros, se funden en pláticas.
Una fila de vehículos de alquiler se forma frente a la Alameda de León, uno de los sitios de mayor antigüedad en la capital.
- Jefe, usted se ve que tiene mucho que contar sobre su vida al volante – detrás del parabrisas se observa el rostro de Víctor Sánchez, bigote bien recortado, gafas y camisa perfectamente planchada- ¿Desde hace cuántos años es usted taxista?
- Apenas llevo 34 años – su apariencia juvenil hace pensar que su respuesta es una broma para romper el hielo
-¡Cómo! ¿pues a que edad empezó a trabajar?
- Cuando tenía ocho años – suelta con carcajada, siempre acostumbrado a alegrar el día de sus pasajeros con chascarrillos- Tenía 22 años pero parecía un chamaco y no me querían dar trabajo en el taxi. La primera vez que pedí empleo como taxista me dijo el jefe: no chamaco, mi carro gana más estando parado que dándotelo a trabajar. Llevo 34 años y nunca he tenido un accidente.
- ¿Y por qué buscaba trabajo como taxista?
- Yo siempre quise ser taxista. Veía los carros y me gustaba ver los carros siempre bien limpios. El trabajo que tuve antes era sucio y eso no me gustaba... ¿Taxi, taxi?- ofrece Víctor a una pareja de turistas pero el día parece estar flojo -…Así empezó esto.
Mototaxis, la plaga que llegó ¿para quedarse? FOTO: Carlos Román Velasco
Sabor agridulce
A lo largo de más de tres décadas Víctor ha visto experiencias amargas en las que además de taxista ha tenido que ser consejero. Otras veces experiencias fuera de lo común y entre ocasiones muy peligrosas.
En tres momentos fue abordado para ser asaltado, en dos la pudo librar, en la tercera no logró hacerlo, sin embargo, se considera afortunado de poder estar vivo.
En aquella ocasión -recuerda- fue abordado por dos hombres. Muy tarde un mal presentimiento le advirtió del peligro. “Intuí que iba a ser asaltado y traté de prepararme. Gracias a Dios sólo me robaron, me quitaron el coche, pero no me hicieron nada”.
Todos los días, antes de empezar su jornada laboral, se persigna y encomienda a Dios, pues últimamente este trabajo es de alto riesgo. “Ya cuando la libramos en la tarde, todos preguntan ¿cómo te fue?, les contesto ¡aquí estoy! Cuando termina uno la jornada, la satisfacción es haber regresado a casa”.
- ¿Cuánto tiempo más seguirá en esta labor?
- Mis hijos, que ya son mayores, me dicen que deje de trabajar. ¿Por qué?, les pregunto, me siento bien, gracias a Dios no tengo ningún problema. Entonces me preguntan ¿cuándo vas a dejar de trabajar?, yo les contesto que cuando ya no pueda. Ustedes súbanme al carro y ya estuvo porque para mí el ser taxista es un trabajo muy loable, noble y muy padre, además de que yo lo elegí, siempre quise ser taxista.
Enrique, un taxista que siempre ofrece a sus pasajeros una sonrisa. FOTO: Carlos Román Velasco
Enrique Martínez Jiménez también es uno de los taxistas con más años de experiencia al volante. Tiene 32 en esta labor con la cual ha logrado dar sustento a su familia. “Cuando inicié lo hice por diversión. En ese entonces estaba joven y ya después le entré con más ganas para cumplir con mis responsabilidades”.
Su jornada inicia a las seis de la mañana y culmina llegada la tarde. Aunque considera que es un trabajo pesado y peligroso, a la par también lo califica como una labor noble que permite tener “aunque sea un plato de frijoles en la mesa”.
Para ellos la labor inicia antes de que salga el sol y muchas veces hasta que desaparece. FOTO: Carlos Román Velasco
Inseguridad como pasajera
Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los taxistas, es al incremento de la inseguridad. En este año, al menos una veintena de taxistas han sido asesinados en la entidad y decenas más asaltados.
Diversos han sido los casos de asesinatos en este año, uno de éstos ocurrió en mayo. Se trató de Alberto R de 42 años de edad quien laboraba en el sitio Alameda. Su cuerpo fue hallado sobre las riberas del río Salado
Dos días más tarde, otro taxista, pero ahora del sitio Catano, fue encontrado asesinado en el municipio de San Agustín Etla. La persona fue identificada como Miguel H. Fue muerto con arma de fuego.
La ola de homicidios contra los ruleteros no ha parado en toda la entidad. El pasado 18 de julio fueron acribillados en hechos distintos dos taxistas en San Juan Bautista Tuxtepec. Uno conducía el taxis con el número económico 18-446 y otro 4425.
Día del taxista oaxaqueño
En la entidad, el12 de agosto quedó establecido como Día del Taxista Oaxaqueño, con el cual los ruleteros agradecen por un año más de vida, tanto por el riesgo de un accidente como por el de un asalto, pues calculan que en promedio diariamente son víctimas de delitos al menos cinco taxistas capitalinos.
El festejo inicia con una misa de acción de gracias y calendas con las que recorren las principales calles de la ciudad. Por la tarde algunos sitios ofrecen a sus agremiados una comida. Particularmente en esta fecha un 60 por ciento de las unidades descansa como parte de la celebración.
Otros más, sobre todo los que sólo son conductores sin concesión, optan por celebrar trabajando. La situación económica los obliga a no parar.
