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Se apagó la voz de las princesas; fallece Soledad Ramos López

Foto(s): Cortesía
Redacción

La voz que daba vida a las princesas en el Teatro Guiñol Marysol, Soledad Ramos López, ha dejado un vacío.


Durante más 50 años provocó emociones en chicos y grandes con los personajes que imaginaba su esposo, Mario Pérez y Díaz, y que ella daba vida con la mano.


Soledad Ramos, originaria de Miahuatlán de Porfirio Díaz, falleció el pasado sábado por la mañana y con ella se fue la voz de las princesas, pero queda el recuerdo en los corazones de los niños, familiares y amigos.


Junto a Mario Pérez y Díaz compartió el escenario, al que después se sumaron sus hijos, sobre todo Mario Pérez Ramos, así como algunos nietos.


Nace el Teatro Guiñol Marysol



En 2013 festejaron su aniversario número 50.

En el cumpleaños de uno de sus hijos, Mario y Soledad compraron unos muñequitos de hule y así fue como el primero de marzo de 1963 crearon el Teatro Guiñol Marysol.


Fue tal el éxito, que establecieron un contrato con Barriles Ok, lo que después se convirtió en refrescos Rey.


"De esa manera comenzó el recorrido, que ha sido muy largo", expresó Mario Pérez en una ocasión para NOTICIAS.


Mario Pérez adapta los cuentos para las funciones, pero Soledad Ramos llevaba el peso de la obra.


"Ella tiene el personaje principal y cuando no estaba, era un problema sustituirla; iban todos los nietos, todo el grupo, pero sin ella poco puedo hacer. Ella hace los vestidos de los muñecos, incluso a veces las caritas", dijo, en una plática que se publicó en 2011.


"Estamos tan acoplados, que con una mirada o un gesto sabemos qué es lo que tenemos que hacer”.


Se presentaron en diferentes partes del país, siempre viajando juntos en un Renault amarillo rotulado con los muñecos de las obras que presentaban.


50 años de historia


En 2013, en una de sus últimas presentaciones, Mario y Soledad ofrecieron una función para festejar su aniversario.


“50 años se dicen fácil, pero ha sido un largo recorrido con anécdotas buenas, regulares y malas, hemos visto pasar generaciones.”


Para celebrar medio de siglo de existencia, la familia que integra el espectáculo para chicos y grandes, otorgó una función en la Alameda de León, en donde se presentaron miniobras teatrales de Winnie Pooh y La Bella y la Bestia.


El integrante de esta empresa oaxaqueña y familiar, Mario Pérez Ramos, aseguró que aunque los niños de hoy ya no son como los de antes, ellos tratan de mantener la tradición del teatro guiñol en donde la fantasía e imaginación son los principales componentes.


Durante 50 años se adaptaron a la modernidad, pero la esencia de su espectáculo siempre fue el mismo.


Y así, la voz de la artista que dio vida a las princesas y a los cientos de personajes que su imaginación creó, ya descansa para dar diversión a los ángeles.

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