Para Luciano Aquino Cortés ver una vez al año su parcela coloreada de ese amarillo intenso de la flor de cempasúchil y el rojo de la cresta de gallo es una tradición que no permitió que le arrebatara la pandemia.
Cuando la curva epidémica en Oaxaca iba a la alza, el hombre de 82 años que vive en San Pablo Huixtepec cumplió con la cita que tiene con el campo.
El 13 de junio, día de San Antonio, sembró un cuarto de hectárea de la que a finales de mes tendrá lista la flor que adornan los altares de muerto y los panteones.
“¿Quién sabe cómo va a estar la venta? ¿Si las autoridades nos den permiso de vender en el mercado o cómo vaya a estar?”, se pregunta invadido de una incertidumbre inevitable por una larga contingencia que ha limitado el mercado local de los productores.
El año pasado, entre finales de octubre y principios de noviembre acudió al mercado de este municipio que se reconoce como uno de los de mayor variedad y rendimiento agrícola, vendió toda la flor.
“No se le gana mucho, pero me permite volver a sembrar maíz”, dice un hombre que el trabajo duro del campo le impide retirarse, además de que en esta actividad informal no hay jubilación.
Nicolás Ramos Daniel tiene casi la misma edad que Luciano, 81 años y a pesar de que la pandemia obligó a la mayoría de municipios a cerrar mercados y tianguis, para esta temporada de Todos Santos y los Fieles Difuntos sembró cempasúchil, flor de borla o cresta de gallo, San Miguelito y jícama.
Ventas inciertas
La que a finales de septiembre comenzó a florecer es la borla o cresta de gallo, pero tiene claro que la contingencia de COVID-19 impedirá que la venta se haga como otros años.
“El temor es que se nos quede la flor, nos preocupa la venta, estamos pensando cómo le vamos a hacer, porque no estará permitido ir al panteón, puede que compren para la ofrenda en su casa”, especula Magdalena Ramos, hija de Nicolás.
En Oaxaca, como la mayor parte del país, es una tradición celebrar el Día de Muertos colocando ofrendas y altares en las casas o incluso pasar horas o toda la noche en vela en los sepulcros.
El encargado de la oficina de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural en la entidad, Luis Manuel Carmona Rodríguez estimó que en Oaxaca en este año se volverán a cultivar las 47 hectáreas con cempasúchil, terciopelo, crisantemo y nube para la celebración del Día de Muertos porque la pandemia “no afecta esta siembra que es estacional.
Consideró que hay una posible recesión que no afectaría a los productores oaxaqueños, ya que la cantidad de flor que se produce no alcanza para abastecer la demanda local y un buen porcentaje de la que se comercializa viene del estado vecino de Puebla.
