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Prende alertas acervo musical

Foto(s): Cortesía
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La mudanza del Fondo Reservado del Conservatorio Nacional de Música, con las obras más valiosas de su acervo, encendió alarmas.


El director de la institución David Rodríguez de la Peña avaló el traslado al edificio del redondel sur de las 157 cajas con obras impresas y manuscritos de los siglos 19 y hasta 1950 de compositores mexicanos como Melesio Morales, Ricardo Castro, Ángela Peralta, Silvestre Revueltas, Julián Carrillo y Carlos Chávez.


El Fondo era resguardado en un cuarto sin ventanas, protegido de la luz, y puerta con llave de seguridad dentro de la biblioteca. El redondel, en cambio, es un edificio con ventanales que dan al jardín.


"Ahora tiene muchos más riesgos", alerta la musicóloga Áurea Maya, quien inventarió las 3 mil 400 obras de ese Fondo Reservado. "El redondel es un espacio físico en donde, además del problema de la luz, cualquiera puede romper un vidrio y extraer cajas".


Por escrito, el director del Conservatorio Nacional aseguró que el lugar cuenta con las "condiciones físicas suficientes de iluminación, temperatura y ventilación".


Según el funcionario, el traslado se hizo según las recomendaciones del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) del INBA.


Grupo REFORMA solicitó visitar el acervo pero el acceso fue negado.


El movimiento se hizo en mayo pasado en un solo día, según Robert Endean, quien el 29 de julio de 2016 presentó su renuncia como Jefe de Acervos del Conservatorio. Aunque Rodríguez aseguró que se hizo durante el primer trimestre de 2016.


Según el bibliotecario (Endean), el Fondo Reservado peligraba en su vieja ubicación: un cuarto sin ventanas, con problemas de ventilación, que "olía a tinta y papel en descomposición" y con un espacio muy reducido para la consulta.


"El espacio donde estaba el Fondo Reservado era bueno porque no entraba la luz", dice en cambio Patricia Brambila, quien fue Jefa de Acervos de 2003 a 2007.


La luz del sol es un riesgo para los documentos, agrega, porque se come el color, genera calor y por tanto, mayor resequedad del papel. Atribuye el olor al papel viejo y descartó una descomposición de la tinta. "No puede ser posible, los documentos tendrían hongos", ataja.


De acuerdo con Maya, al inventariar el Fondo Reservado de 2007 a 2011, se hicieron labores de conservación y preservación, con guardas especiales y materiales libres de ácido como papel fabriano y cajas de polipropileno para evitar el deterioro de los manuscritos.


El movimiento de este tipo de documentos no puede ser abrupto, previene Brambila. Se deben monitorear al menos un mes las condiciones de temperatura, luz y humedad.


El CENCROPAM recomendó instalar termohigrómetros digitales y luminarias tipo LED o incandescentes con filtro UV. Ninguna se ha instalado.


Con las cortinas, coinciden Endean y Rodríguez, se puede controlar la entrada de luz.


También ayuda, según el bibliotecario, la orientación del salón del redondel, aunque reconoce que haría falta otro cerrojo y un guardia durante el horario de consulta. "No es lo ideal pero es mejor de lo que había antes", pues acusó hacinamiento de la biblioteca, falta de recursos y filtraciones de agua en la fonoteca.


En el Redondel, ahora llamado Archivo Histórico, se concentran tres fondos: el fotográfico, el del Conservatorio Nacional de Música con documentos de 1866 a 1979 y el de Música Mexicana, con las 157 cajas con obras de compositores mexicanos.


En esas cajas, por ejemplo, se resguardan las seis partituras autógrafas de Julián Carrillo que son parte del Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO.


"Aún cuando el espacio fuera insuficiente no debía moverse ese material", lamenta Maya.


Mensajes cruzados


En mayo, con la mudanza del Fondo Reservado al Redondel para integrar el Archivo Histórico, Endean desliza que empezaron los "mensajes cruzados" de la subdirección General de Educación e Investigación Artísticas (SGEIA) sobre el futuro del acervo.


"Uno decía que era un riesgo dejar el archivo histórico en el Conservatorio y que había que llevarlo al Cenart o a las oficinas de la SGEIA", cuenta.


Rodríguez de la Peña lo rechazó: "Nunca ha existido ese planteamiento".


Cuestionada sobre la permanencia del archivo en el Conservatorio, la directora del INBA María Cristina García Cepeda respondió: "Hasta ahorita les puedo decir que se queda en el Conservatorio, tendremos que ver si las condiciones actuales son las adecuadas para que ese acervo siga ahí o encontramos condiciones mejores para la preservación".


Hay una evaluación en curso, dijo, que terminará en dos o tres semanas.

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