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Paisajes musicales en los Mixes, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

SANTA MARÍA TLAHUITOLTEPEC, Oaxaca.- Entre nubes, cielo despejado y un clima que cedió protagonismo a la música, el tercer día de festejos para la institución que ha formado a miles de músicos durante 40 años, comenzó con Las Mañanitas, a las seis de la mañana: alternadamente en las instalaciones del Cecam y en el atrio del templo de Santa María Asunción.


Niños y jóvenes de las 30 bandas invitadas ofrendaron sus ejecuciones a esta celebración que reunió a los mixes con el resto del estado, al acoger a músicos de varias regiones.


El lenguaje universal de jarabes, sones, danzones, marchas, valses, pasos dobles y hasta piezas de música popular sonaron la noche previa en la que el cielo se iluminó con un espectáculo de pirotecnia que coronó la noche, al ritmo del Danzón número 2, de Arturo Márquez.


Globos de cantoya cercaron el cielo, mientras la fiesta seguía iluminándose con luces de bengala, repartidas entre los asistentes, al ritmo de sones de la Sierra, que hermanaron a los asistentes en la cancha municipal, un jolgorio heterogéneo que reunió a niños, adolescentes, jóvenes, adultos y a mayores, para compartirse.


La música como razón, como guía y forma de vida. La comunidad de Tlahuitoltepec unida en una sola danza y banda sonora, una fiesta en la que se enjugaron las tristezas, preocupaciones y se dio la bienvenida a razones de celebración.


La Banda Filarmónica del Cecam deleitó a su comunidad a lo largo de una hora, tras la participación de cada una de las agrupaciones invitadas y ante cientos de escuchas.


La víspera del gran día había comenzado con júbilo, con ánimos desbordados, con el pueblo mixe, zapotecos de la Sierra, del Istmo y de los Valles Centrales, concentrados en el lenguaje oaxaqueño por excelencia: la música.

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