Pasar al contenido principal
x

Maximiliano de Habsburgo, el emperador que fue engañado por los conservadores

Foto(s): Cortesía
Redacción

El archiduque Maximiliano de Habsburgo fue fusilado el 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas, Querétaro. Este episodio marcó el fin del Segundo Imperio Mexicano. Nació en Viena, Austria, el 6 de julio de 1832. Sus padres fueron el archiduque Francisco Carlos de Austria y su esposa Sofía Guillermina de Wittelsbach, princesa de Baviera.


Habiendo sido el segundo de tres hijos, tenía pocas posibilidades de aspirar a la corona austrio-húngara, así que cuando los conservadores mexicanos secundaron la propuesta de Napoleón III de otorgarle la Corona de México, aceptó el reto.


No obstante, como requisito para tomar el encargo solicitó que hubiera consenso de parte del pueblo mexicano. Políticos conservadores organizaron un plebiscito cuyos resultados manipularon para hacerle creer que los mexicanos realmente deseaban instaurar una monarquía y que Maximiliano la encabezara.


A su vez, Napoleón III, quien deseaba extender los dominios de Francia en América, se comprometió a financiarlo y darle respaldo militar.


El 28 de mayo de 1864, Maximiliano y Carlota desembarcaron de la fragata Novara, en el puerto de Veracruz, y desde el primer momento el archiduque sentiría una pasión profunda por su nueva patria. El movimiento conservador veía a Maximiliano como un príncipe católico joven que restituiría al clero mexicano los privilegios que las Leyes de Reforma, de Benito Juárez, les quitaron. Sin embargo, el europeo pensaba de otro modo, pues una vez instalado junto con su esposa en el Palacio de Chapultepec, rechazó devolver los bienes expropiados a la Iglesia, además que coincidía con algunas de las premisas juaristas: buscaba proteger los derechos sociales.


Durante su reinado abolió el trabajo de los menores, restringió las horas laborales, restauró la propiedad común, prohibió el castigo físico y olvidó algunas deudas del campesinado. Estos actos lo enemistaron con los conservadores en México, además, La Guerra de las Siete Semanas evitó que el hermano de Maximiliano, el Emperador Francisco José, le enviara apoyo militar, mientras que la victoria de Otto Von Bismarck sobre Francia obligó a Napoleón III a retirar sus tropas de México y concentrarlas en Europa. De este modo, el emperador mexicano quedó a merced de las fuerzas liberales.


En ese momento pudo abandonar el país, pero tomó la decisión de quedarse y se dirigió a Querétaro con escasos hombres para resguardarse, aunque las tropas liberales lo siguieron y sitiaron durante dos meses.


En ese tiempo, su esposa Carlota viajó a Europa para pedir auxilio a Napoleón III, pero éste se lo negó. La misma Carlota escribió a su marido en 1866 exhortándolo a mantenerse firme en el trono: “Abdicar es condenarse, extenderse a sí mismo un certificado de incapacidad y esto es sólo aceptable en ancianos o en imbéciles, no es la manera de obrar de un príncipe de treinta y cuatro años, lleno de vida y esperanzas en el porvenir (...). El Imperio no es otra cosa que el Emperador”.


El archiduque soportó el asedio hasta que Mariano Escobedo, comandante del Ejército del Norte, tomó por sorpresa el fuerte de la Cruz, último reducto conservador, y persiguió y apresó a Maximiliano y sus generales en el Cerro de las Campanas. Pronto fue hecho prisionero y en el Gran Teatro de Iturbide un Consejo de Guerra lo condenó a muerte el 19 de junio de 1867.


Carlota y el mismo escritor francés Víctor Hugo intentaron interceder ante el presidente de México, Benito Juárez, para que desistiera de ejecutarlo, pero éste se mantuvo firme al considerar a Maximiliano un invasor de la soberanía, y a los conservadores, traidores a la patria.


Momentos antes de ser fusilado, Maximiliano pronunció: “Voy a morir por una causa justa, la de la Independencia y la libertad de México. Que mi sangre selle las desgracias de mi nueva patria. ¡Viva México!”. Finalmente, un escuadrón de siete hombres le disparó junto con sus generales conservadores Miguel Miramón y Tomás Mejía.




Seis datos curiosos:
1.- Tenía 32 años cuando llegó a México y su mujer tan sólo 25.
2.- Mandó hacer el primer retrato hablado del cura Miguel Hidalgo.
3.- Fue el primero en celebrar el grito en Dolores Hidalgo, vestido de charro.
4.- Le fascinaba el mar, lagos, ríos y bosques, así como coleccionar insectos y mariposas.
5.- Hizo dos viajes a América: el primero a visitar a su pariente, el emperador del Brasil, Pedro II, en donde le contagiaron una enfermedad venérea, y el segundo a México, donde lo fusilaron.
6.- Se cuenta que tuvo amoríos con Concepción Sedano, esposa de su mayordomo en la Quinta de Cuernavaca.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.