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¡Los viejos esperan a sus verdugos en mercados de Oaxaca!

Foto(s): Cortesía
Redacción

Después de la cena Año Nuevo y comerse las 12 uvas con sus respectivos propósitos, las calles y casas oaxaqueñas se iluminan a la medianoche por los naranjas del fuego consumiendo al Viejo, ese personaje de trapo, papel o aserrín que en vez de órganos esta relleno de cohetes que incendiarán los pesares del año viejo y darán la bienvenida al 2017.


En la calle de Mercaderes hay puestos que se dedican a la venta de los viejos, aunque la mayoría dejó de utilizar los rellenos con aserrín, "por el peso de traerlos aquí, y porque los compradores luego no se los quieren llevar por lo pesados", comentó Germán López, vendedor que durante cuatro años se dedicó a armar "los viejitos".




Don Germán comentó que el precio es de 250 pesos y que desde el 27 de diciembre llegaron los primeros interesados para comprar su viejo y seguir esta tradición popular.


Desde el Sancho hasta el Puto


La señora Leticia Martínez también se dedica a la elaboración de viejos y se ubica en la misma calle, unos 50 metros antes de la rampa de basura del Mercado de Abasto . La peculiaridad de sus personajes son los carteles y las identidades que tiene cada anciano inflamable.



El taquero, el sancho, el puto o el campesino, cada uno de sus monos tiene una historia detrás, la cual fue escrita por su madre, doña Chole.


Al igual que el señor Germán, la mujer conserva el oficio porque aún hay personas que preguntan por los viejos, las causas de su incineración y el significado de recibir un Año Nuevo con la quema de un pobre anciano.

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