Hoy en día nos cuesta creer que en la época de la colonia hayan existido mecanismos para reconocer la diversidad lingüística dentro de los procesos judiciales en Oaxaca. Y es que hace unos días, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) reconoció una colección de 305 expedientes con manuscritos coloniales en lenguas indígenas de las secciones de Teposcolula y Villa Alta, del Archivo Histórico del Poder Judicial de Oaxaca (1570-1816), así como Biblioteca Fray Francisco de Burgoa.
La reflexión la lanzó Sebastián Van Doesburg, director de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, en la mesa en la que al lado de la doctora María Isabel Grañén Porrúa, directora de la Biblioteca Francisco de Burgoa y Raúl Bolaños Cacho, magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), hablaron de los reconocimientos de la Unesco.
El investigador destacó el gran potencial del estado en este tema. Tras los reconocimientos de la Unesco para Oaxaca, esto implica para el estado asumir compromisos reales en materia de educación: "Es en lo que la Unesco insiste cada 21 de febrero -Día Mundial de la Lengua Materna- que no es celebrar las lenguas, sino la insistencia en que la diversidad lingüística debe reflejarse con seriedad en la educación, cosa que en Oaxaca aún no se logra".
Las reflexiones vienen seguidas de preguntas en cuanto a en qué lugar se encuentra Oaxaca en el tema de diversidad lingüìstica, tras las recomendaciones de la Unesco: "Me da gusto que la Unesco haya reconocido la especial colección del Archivo del Poder Judicial del Estado como memoria del mundo. Es algo tan especial y excepcional que debe conocerse como algo único dentro de la memoria de la humanidad".
Archivo Histórico del Poder Judicial
Hace unos días, la maestra Catherine Bloch Gerschel, presidenta del Comité Mexicano Memoria del Mundo, de la Unesco, informó que de acuerdo con la recomendación de los expertos que revisaron la propuesta presentada por el Poder Judicial del Estado de Oaxaca, se decidió incluir en el Registro Memoria del Mundo de México. Es así que se reconoció que el Poder Judicial es pionero en la preservación y conservación de uno de los legados más importantes del país, resguardado en su Archivo Histórico.
Se trata de 139 mil documentos trascendentales, generados por las instituciones de impartición de justicia del estado, desde su creación hasta 1949, lo que constituye un patrimonio histórico-jurídico de los oaxaqueños: testamentos, cuentas, actas, cartas y documentos producidos dentro de las comunidades.
"Entonces era raro producir documentos en español, porque no había escribanos. Hoy nos parece raro lo que era muy común en la antigüedad, una práctica diaria: escribir un documento legal y administrativo en cualquiera de estas cuatro lenguas: zapoteco, mixteco, chocholteco y náhuatl. Oaxaca es, además, rico en textos de la colonia, escritos en cuatro de sus lenguas".
Biblioteca Francisco de Burgoa
María Isabel Grañén Porrúa dijo que los documentos para el acervo que dirige son reflejo de 25 años de trabajo en beneficio de los archivos, de las bibliotecas y de los documentos de la memoria escrita. "Estos reconocimientos nos ayudan para darles una mayor difusión y protegerlos aún más. La mejor manera de preservarlos es que sean los mismos oaxaqueños los que los cuiden y protejan porque ahora son patrimonio de la humanidad, pero también están en las manos de las nuevas generaciones de oaxaqueños; un legado invaluable".
La directora de esta biblioteca destacó la importancia de que la ciudadanía oaxaqueña sienta este reconocimiento como parte de su historia. La Colección Fray Francisco de Burgoa-Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca-Ex convento de Santo Domingo es un legado para el que se ha puesto gran empeño para que esté en las condiciones actuales y en resguardo en el Centro Cultural Santo Domingo, a iniciativa del artista Francisco Toledo y Grañén Porrúa.
Tan sólo en la colección conventual que resguarda, contiene uno de los acervos más ricos en México, destaca la colección de incunables,13 ejemplares que datan del siglo 15.
Hay que recordar que el fondo bibliográfico pertenece a la UABJO y cuenta con más de 30 mil ejemplares preservados dentro de estanterías de cedro rojo, hechas especialmente para su resguardo.
