La luz incidente, trama con tintes autobiográficos dirigido por Ariel Rotter, es el tercer largometraje del cineasta argentino. Con premios internacionales en la categoría de mejor película, mejor actriz y mejor dirección de arte, este filme llega a la pantalla de OaxacaCine Alcalá, en su ciclo de su aniversario cinco, que proyectará esta noche, a las 19 horas.
En entrevista, Ariel Rotter, comparte que esta película es en sí misma un ejercicio sobre la memoria, pero también una especie de hipótesis sobre un posible pasado familiar, personal. Situado en la escena familiar antes de su nacimiento, el cineasta recrea episodios de un tiempo doloroso, que por su mismo origen fueron suprimidos del disco duro familiar.
"Nadie parecía recordar cómo habían sido las cosas y qué había pasado en ese periodo de tiempo. Si bien esta película es una ficción, está construida sobre los eventos específicos de mi familia. Es también un poco un proyecto con el cual intento desterrar una serie de conjeturas e inquietudes que tuve durante la infancia al respecto de la conformación de mi propia familia".
La película protagonizada por la actriz argentina, Érica Rivas quien encarna a Luisa. La historia es contada desde su personaje, quien desde la muerte de su marido no ha sido capaz de sobreponerse a la pérdida y reconstruir su vida.
Personajes íntimos, referencias de su pasado
Sobre el proceso creativo que dio pie al guión, Ariel Rotter comparte que intentó retomar y recoger las inquietudes de aquel niño que creció en un contexto familiar extraño, donde había una presencia de dos retratos de hombres sobre los que no se podía preguntar ni averiguar demasiado, no por prohibición, sino por una auto conciencia de que eso estaba cerrado bajo siete llaves y que a nadie le hacía bien hablar de eso.
"A esas personas, que son las personas que mueren en el accidente, los bauticé como mis fantasmas familiares y aparecen en la película, uno de ellos era el padre de mis hermanas y el otro mi tío, a mí me pusieron su nombre, siguiendo la tradición de llevar el nombre del último muerto de la familia.
El detonador de La luz incidente para su director fue la decisión de meterse en un periodo de tiempo cuya memoria había sido borrada, es así como a través de las construcción de esta ficción volvió a su propia infancia con fuerzas renovadas para poder relatar lo que sucedió aquella noche del accidente, evento del cual en su familia nadie se atrevía a hablar.
"Fue de algún modo -y casi como el único modo posible- de trabajar con materiales tan cercanos e íntimos. Casi como no queriendo porque nada estaba más lejos de mi voluntad que hacer una película ilustrativa de algo. Lo que me interesaba era indagar en las humanidades que habitaron ese momento, intenté despegarme de esa referencia tan cercana, sobre todo por los vínculos afectivos que todos estos personajes tenían para mí. Me traicioné en despegarme del hecho personal mil veces, pero lo intenté mil veces más y conté esta historia".
Ariel Rotter tomó los hechos puntuales de su pasado para ver en definitiva en quiénes se convertiría esos personajes, porque confiesa que nada le resultaba más misterioso y ambiguo que lo que se tiene tan cerca. Por ello fue fundamental para él tomar a sus personajes reales, como personajes de una historia dramática, que tenían su propia lógica y su propio desarrollo, independientemente de lo que a él le significaban.
"No es que me haya logrado despegar del todo, pero a su vez era tanta la intimidad y la cercanía o detalles que conocía de ellos que eso de algún modo se transmitió casi por ósmosis entre un guión que era un poco una hoja de ruta y lo que yo sentía en el momento del rodaje; el cómo me conectaba con aquello que me había llevado a indagar en estos materiales".
La película que decide el espectador
Ariel Rotter apuntó que a él como espectador le gustan las películas incompletas, en las que es el él que termina de decidir de qué se trata; por el contrario, las películas en las que está muy claro todo le resultan muy aburridas. Así que con La luz incidente se encontró haciendo una película de estas características.
"El vehículo para contar esta película debía ser el sentir de Luisa, qué le pasaba a ella adentro, qué batallas estaba librando en su cabeza y su corazón (...) Me encontré llevando a cabo una puesta sumamente austera, donde sentí que tenía que despejar el camino para que el espectador se pueda conectar con ella y tenga tiempo de ir hacia la pantalla y volver, de algún modo, en esa sensación doble de ella realizando un movimiento doble inverso hacia adelante".
La luz incidente es una puesta que define como simple y austera, en el que los detalles cobran un significado y que definitivamente la colocan como una película de época, no por su construcción de época, sino por la cantidad de detalles que cuenta desde su contexto político.
"Lo que me interesaba de la época es que estuviera directamente relacionada con el comportamiento de los personajes, porque antes los paradigmas de bienestar de aquellos años acerca de una familia sana, saludable y exitosa, implicaban la presencia de una figura masculina, no sólo como proveedor, sino como garantía de una buena crianza, una crianza equilibrada, sana y saludable. Esa es la época que yo sentía que era orgánica con el relato". La luz incidente se proyecta hoy, en la segunda función de aniversario de OaxacaCine.
Así lo dijo:
"Nada me resulta más misterioso y ambiguo que lo que se tiene tan cerca" Ariel Rotter, cineasta.
¿Cuándo y dónde?
Miércoles 9 de noviembre, 19 horas, Teatro Macedonio Alcalá.
