El talento artístico que tiene Oaxaca es innegable. La capacidad creativa que tiene el oaxaqueño está de manifiesto desde épocas prehispánicas; ya los antiguos habitantes de estas tierras manejaban la pintura y la escultura de tal manera que todavía continúan asombrándonos y son fuente de admiración e inspiración. Hoy, los herederos de esas antiguas costumbres continúan con la larga tradición artística, acoplados a los tiempos, espacios y procesos creativos actuales.
Uriel Barragán 'Bouler', originario de San Miguel Sola Villa Sola de Vega, es artista visual oaxaqueño, desde pequeño inmerso en las actividades culturales de su comunidad, participó en seis ocasiones como bailarín de folclore en las festividades de la Guelaguetza, por lo que ha estado rodeado de todo el colorido y la algarabía que acompaña a las festividades oaxaqueñas, generando eso, un arraigo hacia su cultura de origen, hacia su tierra y tradiciones.
Bouler comenzó a pintar lo que se denomina “Tag”, una especie de firma que sirve para identificar a quien realiza el graffiti y para demostrar la técnica en el uso del aerosol, una forma de expresión característica del ímpetu e impulso de la adolescencia que permite dar salida a la adrenalina y enfrenar los miedos que implica el realizarla. Sin embargo, el proceso creativo es un impulso que no cesa y busca siempre nuevas formar para expresarse.
En su paso de la calle al estudio, Bouler comienza su proceso de profesionalización dentro de las artes; deja de lado el “Tag”, comenzando a buscar otro tipo de temáticas que despertaran su interés y curiosidad, aprendiendo diversas técnicas y procesos de las artes, como en uso de pinceles, lienzos, así como el descubrir que cada pieza de trabajo forma parte de una experiencia creativa multisensorial que permite integrar en un objeto diversos elementos que le dan una carga simbólica y una historia.
Recientemente Bouler, en colaboración con Ulises Martínez, llevaron a cabo un proyecto de identidad cultural en el municipio de San Bartolo Coyotepec, que permitió establecer un dialogo de primer nivel entre artista y público, ya que para lograrlo se tuvo que pedir permiso entre los habitantes para solicitar el espacio para la realización del mural, mostrando al principio cierta resistencia, sin embargo, una vez encontrado el espacio, el trabajo artístico fue atrayendo a los vecinos quienes se mostraban interesados en la expresión artística y en ocasiones se ofrecían a colaborar, logrando un vínculo entre la obra y el público que genera pertenencia, arraigo y cuidado.
Durante su desarrollo como artista visual, Bouler ha participado en diversas exposiciones estatales, nacionales e internacionales, recorriendo diversas galerías y espacios en ambos continentes, en 2018 fue invitado para una residencia artística en Turquía, llevando su trabajo y expresión artística hacia medio oriente.
Cuenta con más de 15 años en el mundo artístico esto le ha permitido encontrar en sus raíces aquello que nutra su labor, arraigado en costumbres y tradiciones sociales, sus obras son reflejo del artista a través de su cultura y estilo, mismos que quedan de manifiesto a través de su proceso creativo. ([email protected])
