La obra de Jaime Ruiz Otis (1976, Mexicali, Baja California), según el curador Daril Fortis, puede leerse desde la poética artística, pero también de la política, porque el artista llega a un punto en el que ambos tópicos coexisten. El cuerpo de obra que presenta en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO) está conformado por más de 50 piezas, entre video, instalación, intervención de sitio específico, gráfica, pintura, paisaje sonoro y objeto encontrado.
En Intuir el azar el artista propone, como es una constante en su obra, la reutilización de materiales: desechos industriales y basura. La curaduría está enfocada en revelar el otro lado de los objetos y en mostrar la consciencia social y ecológica del artista, quien hace cohabitar sus intereses estéticos, plásticos y sociales.
La inminencia de reutilizar ciertos materiales es un eje en esta monográfica no cronológica que exhibe el MACO. De cierta forma, esta exposición es una manifestación sobre la industria que se promociona como desarrollo y progreso, pero cuya población laboral no tiene ese mismo "crecimiento", sino que vive en una situación precaria, un proceso a la inversa.
"No me interesaba hacer una revisión paulatina de su desarrollo artístico, porque además, él tiende a producir de manera rizomática, no hay una línea de evolución como tal, son varias que dialogan entre sí. En cambio sí hay una constancia en su investigación estética y plástica, él desarrolla y soluciona; también hay una consciencia ecológica. A Jaime sí le importa que su obra sea una contribución a la retulización de materiales".
El artista, originario de Mexicali, Baja California, propone.
No es casualidad entonces que la firma del artista sea: Ruizcycle, un juego de letras con su apellido: Ruiz y la palabra reciclaje. Si bien hay una consciencia latente en su obra, lo único y lo más importante para él es indagar más en problemáticas del arte, abreva de la consciencia ecológica y la problemática social, además de profundizar en la estética y posibilidades plásticas de la obra.
El título de esta exposición tiene que ver con los procesos del artista, quien habla de una intuición que ha ido desarrollando, tiene que ver con la configuración de su afinada mirada y cómo se pueden identificar las potencialidades estéticas o plásticas en los objetos. El azar alude a las derivas propias de sus búsquedas, ya que cuando va a las recicladoras llega sin ideas preconcebidas de lo que está buscando, va a explorar y el hallazgo que propicia el azar detona la pieza que después va a construir, es una fusión, es algo paradójico.
Así, la metología de la mirada y el azar generan esa poética en su obra. En Intuir el azar confluyen 19 años de la obra de este artista, quien deja ver su mirada curiosa por objetos encontrados, inquietud que le viene desde la niñez. Se aprecia su pasión por transformar o construir cosas con los objetos que halla, de desechos industriales.
