El historiador Alfonso Esparza Luna falleció ayer a los 93 años en un hospital de esta ciudad.
El también investigador, integrante del Seminario de Cultura Mexicana A.C., corresponsalía Oaxaca, nació en 1923 en la Ciudad de México, aunque durante muchos años radicó en Oaxaca.
Fue contador público, pero por su interés admiración a Oaxaca y sus hombres ilustres, se convirtió en historiador. De este modo, ofreció cientos de conferencias en Oaxaca, Ciudad de México, San Luis Potosí, Aguascalientes y en otros estados del país, sobre la vida y obra de Benito Juárez, Porfirio Díaz, José Vasconcelos y otros oaxaqueños ilustres.
“Finalmente hizo lo que quería, lo que a él le gustaba hacer en la vida”, dijo su hijo, Alfonso Esparza Hernández.
En 1980, cuando el antiguo Palacio de Lecumberri fue remodelado adquirió como fierro viejo la reja de la crujía H, donde estuvieron decenas de presos políticos del régimen priista, principalmente de los movimientos estudiantiles de 1968 y 1971.
La reja aún la conservaba en su domicilio particular en homenaje al pintor David Alfaro Siqueiros, uno de los presos. Sobre ella, colocó un cartel con el autorretrato del muralista.
Esparza Luna era un especialista sobre la trayectoria de Benito Juárez dentro de la función pública, desde su cargo como regidor del Ayuntamiento de la ciudad de Oaxaca, como Ministro Suplente de la Corte de Justicia del estado, como Diputado, como Juez Civil y como gobernador de Oaxaca, hasta ocupar la presidencia de la República en 1858.
Fue un historiador ampliamente reconocido por su aportación a la formación de jóvenes estudiantes, así como a la investigación y difusión de la historia del Benemérito de las Américas.
Su cuerpo es velado en la funeraria Núñez Banuet de la colonia Reforma de esta ciudad. Después de un servicio religioso, programado a las 13 horas en la capilla del velatorio, será sepultado en el panteón general.
Por deseo propio, el historiador será enterrado con las preseas otorgadas por presidentes de la República a su padre, quien fue uno de los cadetes de la Heroica Escuela Naval que participó en la defensa de la soberanía nacional, cuando la armada estadunidense invadió Veracruz, el 21 de abril de 1914.
“Se quiso enterrar con los reconocimientos que recibió su padre como defensor de la patria. Ese fue su deseo”, asentó.
