Absorto, náufrago en singladura atemporal, Peñalta comienza un esmerado diálogo con la piedra y navega por los meandros de una cartografía caprichosa. En sus ojos se suceden paisajes lunares y redes de fuego, inscriptos por el magma primigenio, donde se ocultan rostros, memorias y lenguajes antiguos.
Ese universo antiguo es un nuevo códice de soporte pétreo, pleno de litogramas de asombros y posibles, que seduce a Peñalta y lo lleva a fundar una audaz mitología en cuarzo, ónix y mármol brocatel. Augur del nuevo mundo, el hacedor renace, se inserta en la nueva utopía y acepta el desafío, la búsqueda, la incertidumbre y la maravilla del encuentro.
La vista y el tacto de Peñalta, entrevén armonías deslumbrantes, atisban atlas coloridos, vislumbran criaturas prodigiosas. Desde esa honda quietud, oye murmullos, sonidos de esferas, música de otro espacio, que exigen ser reunidos en conjunto con las criaturas que los circundan y abrazan.
¿Cuándo y dónde?
Sábado 10 de Junio a las 12:30 horas, en el Museo Rufino Tamayo de Arte Prehispánico, Avenida. Morelos 503, colonia Centro.
Peñalta ya integrado a esta trama portentosa, acepta la faena de delación y descubre a La Niña Migrante, próxima al Adiós y cercana a la Melancolía; Entonces, Por Fin, Viene y Mira La Defensa de Miradas y Contemplación, Decidiendo que Vamos, Porque la trama es infinita y guiados por Borges y el azar, nos 'esperan los eventuales dones de la busca'.
"Los pinceles encontrarán a esos seres, los liberarán, y entonces, la roca continuará su viaje con ellos, a través de los miles de millones de años que le faltan por vivir", afirma el demiurgo, presto a multiplicar las maravillas.
Esos seres milenarios, hoy llegan para reencontrarse con los cronopios de este pequeño pueblo maravilloso, el Museo de Arte Prehispánico de México Rufino Tamayo, inscribir su ascendencia genealógica en los socavones de Monte Albán y tornar pregunta la epifanía:
¿Peñalta se expresa a través de la piedra o la piedra se manifiesta a través de Peñalta?
Conózcalo
Peñalta nació en la Ciudad de México en 1963. Estudió leyes. Es un artista plástico autodidacta y en formó casi clandestinamente, ha ejercido el arte desde siempre. Acudió al taller del maestro Gilberto Aceves Navarro.
En un ejercicio de pareidolia, Peñalta ha tomado a la piedra por lienzo y a sus vetas como copartícipes de sus creaciones.
Su trayectoria artística ha sido tan intensa como oculta. Un andar en solitario, lento, pausado, totalmente entregado a una búsqueda de muchos años y en la más absoluta de las libertades.
Alejado hasta hace muy poco de las exposiciones y convencido de que a ellas, sólo se debe llegar cuando se ha logrado un descubrimiento importante. Un proceso creativo innovador que ahora Peñalta decide dar a conocer ahora.
