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En la antigua Oaxaca hasta los pleitos eran de mayor categoría

Foto(s): Cortesía
Redacción

¡Me hiciste trampa cabrón y así no se juega! Le gritó envalentonado el sujeto, mientras su mano se deslizaba hacia el cinturón para sacar el cuchillo de su funda, cuya hoja plateada iluminó el pequeño cuarto donde se jugaba baraja de forma legal.


Su adversario le contestó: "Te vales porque yo no traigo nada"


El armado le dijo, “te espero, ve a tu casa y trae con que defenderte”.


El historiador Octavio López, comentó que cuando era niño, sobre las calles de División Oriente, había una cantina que se llamaba “Cielito Lindo” de la señora Sofía a la cual le decían doña Chofi; en ese lugar los días lunes vendían caldo de menudo, cerveza, pero se acostumbraba a jugar el cubilete, el conquian, pókar y salían de pleito a veces por el juego de la baraja.


Era tan noble la gente para pelear que cuando alguien sacaba un fierro, porque antes no se ocupaban pistolas, la mayoría cargaba un puñal, una daga, un estilete, y cuando sacaba esa arma y el adversario no llevaba con  que defenderse, le decía que fuera por algo con que defenderse.


En lo que, el supuesto tramposo se iba a su casa a buscar un arma blanca para defenderse, la chiquillada se enteraba de que iba a ver un conflicto en la calle de Dos de Abril y División Oriente, en la ciudad de Oaxaca de Juárez, “ahí nos sentábamos  a ver los pĺeitos con navaja o con cuchillo, cuando llegaba aquel que había ido a su casa, regresaba con un joronguito y con su arma, y empezaban como gallitos de pelea, brinquito para acá y allá, navajazo para un lado y otro”.


De repente uno le daba al otro un navajazo en la cara o en las costillas y le preguntaba ¿Ya? y aquel decía ¡No! sigue, “pero no eran peleas a muerte, ya que cuando uno decía que hasta ahí nada más, se acababa y cuando el ofendido decía que se iban a dar a golpes, se agarraban a puño limpio, y si alguno caía, el rival lo levantaba, había una cortesía muy grande, le decía, reponte, y seguían”.


Criticó que en la actualidad, “ si te encuentras con algún pandillerito, o cholo, si te ven tirado en el suelo, te acaban  a patadas, y si tu le dices, te vales porque no tengo con que defenderme, pues que mejor, y guardame este fierrito te dicen y así se acaban los pleitos, pero antes eran muy nobles”.

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