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EL LECTOR FURTIVO| El Ogrito

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Yo quiero vivir entre todos los colores”.


El Ogrito


Aunque la carrera de Suzanne Lebeau (Quebec, 1948) se inició en la actuación, paulatinamente fue incursionando en la escritura para terminar consagrándose a esta. Fundadora junto a Gervais Gaudreault de la compañía teatral El Carrousel, escribió en 1979 su primera pieza dirigida para niños de la primera infancia (de 3 a 5 años) que llevó por título “Una luna entre dos casas” y de ahí pal’ real. Es una de las escritoras de teatro más importantes de la actualidad y en este momento sus obras se encuentran en las carteleras de los cinco continentes. 


El Ogrito es una de las obras más publicadas, traducidas y montadas de la autora canadiense. En ella Simón, un ogro de 6 años que ha vivido aislado por su madre en lo profundo del bosque, irá por primera vez a la escuela; las evidentes diferencias físicas del hijo con respecto de los otros niños,  y la naturaleza salvaje de su condición, provoca el temor de la madre, quien anticipa el rechazo inminente.


El ingreso a la escuela, el contacto social del que ha vivido segregado, el color de la sangre que despierta sus instintos primigenios, exigirán de Simón el reconocimiento de su origen y la búsqueda de una identidad propia; esto lo colocará frente a una serie de pruebas para demostrar que su condición de monstruo, no será impedimento para integrarse a la comunidad.  


El teatro de Suzanne Lebeau se aleja de aquello que tradicionalmente asociamos con el teatro infantil: conflictos simplones, moralejas aleccionadoras y recursos escénicos coloridos; por el contrario, muchas veces plantea escenarios bien oscuros y conflictos complejos. Fue preguntando a los niños como la dramaturga concluyó que la capacidad de crear, articular y comprender metáforas daban pie a un lenguaje peculiar. Este uso del lenguaje es uno de los distintivos de su trabajo.  


La escritura de la autora apela a la sensibilidad, mas no a la cursilería, pero sobre todo toma en cuenta la inteligencia de sus pequeños espectadores; de esta forma ha revolucionado la forma de hacer teatro para el público joven y se ha convertido en pilar del género a nivel mundial.


Durante la aventura de El Ogrito, podremos ver diferentes aspectos y temas que influyen sobre el pequeño Simón,  como las diferencias físicas, la explosividad de su carácter, la crianza en una estructura familiar monoparental -pues Simón no ha conocido a su padre y desconoce la herencia genética que le ha dejado-, así como el terrible secreto de la desaparición de sus hermanas mayores, sin razón aparente.


En los contextos de violencia de nuestro acontecer, es interesante ver los esfuerzos de un niño de 6 años por sustraerse de lo que parece una herencia maldita, el gusto por la sangre. Simón nos muestra la necesidad de afrontar los miedos, los peligros y los retos, como parte del desarrollo infantil en la construcción de identidad y autonomía. El Ogrito nos revela “el valor y la esperanza, son la fuerza que puede hacer un futuro libre de las desgracias del pasado”.

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