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Dolores Carrillo y el amor por su tierra

Foto(s): Cortesía
Redacción

El rebozo oaxaqueño


Con los rasgos que la caracterizan, como una mujer costeña, Dolores Carrillo, nacida en el pueblo histórico de la región de la costa chica de Oaxaca, segunda capital oaxaqueña en tiempos de la conquista española, Tututepec.


Nunca olvida la tierra que la viera nacer, la misma que hace brotar las sonrisas de sus labios, para decir con orgullo “soy oaxaqueña”, oriunda de San Pedro Tututepec, donde la magia no es precisa porque la llevamos a flor de piel y nuestro pueblo tiene todo lo que desearían tener los demás; un ejemplo: el paisaje indescriptible, sus mares con sus playas de atracción, son única belleza poética inigualable; nuestras tradiciones y costumbres donde nació la chilena, para quedarse en todos los pueblos que abarcan la costa chica oaxaqueña; pero su nacimiento es inconfundible, así lo manifiesten otros pueblos; Tututepec será siempre el primero o la cuna de ese movimiento cadencioso y rítmico. Lo amaré toda mi vida por ser la cuna de mis ancestros y mía.


La pasión del trazo estético


Rebozo oaxaqueño/oloroso a mezcal tlacoluleño/ rebozo moteado de Puebla, que recuerdas al camote/ y al mole peculiar del guajolote/ rebozo de hilo o seda/ rojo como la flor del organillo/ que pasas por el hueco de un anillo/ rebozo mexicano cuya punta/ a las caderas femeninas se unta/ como las aras del altar, querido/ rebozo de mi patria/ que guardas la tibieza confortante/ de la tortilla o de la barbacoa/ mereces que entone yo un “corrido” o te escriba yo una loa/ porque eres un discreto confidente/ en idílicos trances de mi gente/ y en las horas románticas y bellas/ de las declaraciones amorosas/ ocultas el rubor de las doncellas/ pueblerinas, y sabes muchas cosas/ del “te quiero y del “te adoro”/ tantas, que en los dibujos complicados / de tus flecos se quedan enredados/ suspiros y miradas/ besos que no son dados/ y palabras de amor no pronunciadas”.


Este es el canto inigualable del genial poeta Gregorio de Gante, quien le canta al rebozo de la mujer mexicana y es el que inspira a la artistaplástica Dolores Carrillo, quien hoy está exhibiendo su obra pictórica en las salas de la Casa de la Ciudad, en esta capital, donde encontramos los óleos del rebozo en distintas formas, con distintos colores que la hacen exclusiva, armonizando la prenda en la acuarela o simplemente en el lienzo, que dependen del trazo conformado por el pincel de la artista sensitiva e imaginativa egresada de la Escuela de San Carlos de la Ciudad de México.


Una profesora egresada de la Escuela Normal de aquella capital, quien llevaba disponible la creatividad, pero había que trabajar porque de otra manera no se puede vivir luego del arte, sino cuando este ya es aceptado por el público, quien analiza la obra y después la adquiere.


A la artista le atrae la naturaleza, los animales, como el caballo, los perros, las aves. Pero en esta ocasión es la pasión por el rebozo, en distintas formas de plasticidad y color, el que identifica al oaxaqueño, en su alegría por vivir, por ver a las mujeres elegantemente ataviadas con el rebozo, la prenda inconfundible femenina ahora de muchos colores, elaborada por los artesanos de nuestros pueblos.


En Tututepec, no solo sirve para bailar el fandanguito, sino atrae el olor del aguardiente o de mistela, una bebida anizada riquísima de antaño, cuyo sorbo se cubre la boca con rebozo.

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