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¡Delicioso sabor de Oaxaca! ¡Llévele su nieve!

Foto(s): Cortesía
Giovanna Martínez

Con 85 años de experiencia en la elaboración de nieve, la familia Díaz Velasco se ha dedicado a elaborar este manjar de forma artesanal.



Doña Amalia y Don Julián son una pareja de adultos de la tercera edad que han sacado adelante a su familia con la venta nieve de más de 50 sabores que componen su carta; entre los que destacan, el Beso Istmeño, Delicia Tropical, mezcal, maracuya, queso, Beso Huasteco, entre otros.



La combinación de sabores y la imaginación, los ha llevado a inventar diversos sabores de nieves a lo largo de los años.



Desde 1932


Doña Amalia detalla que hace 85 años, sus padres Anacleta Hernández y José Velasco Jiménez, iniciaron la venta de la nieve, primeramente en el zócalo de la ciudad de manera ambulante y se colocaban frente al reloj de la Catedral.


En ese entonces, indica, que solo de 2 a 3 garrafas de nieve llevaban y las ofrecían acomodándose hasta diez copas de vidrio entre los dedos de la mano.



El negocio poco a poco fue creciendo y el ayuntamiento de aquellos años decidió que los neveros ocuparan la Alameda de León, por lo que el negocio fue bautizado como Nieves “Pepe”.




En el año de 1979, debido a la visita de Papa a la ciudad de Oaxaca, los neveros fueron retirados del zócalo y colocados en el Jardín Sócrates, desde entonces ofrecen a los lugareños, visitantes nacionales y extranjeros estos ricos manjares.



Elaboración


Las nieves son elaboradas de manera artesanal, las frutas de temporada, el mezcal, nuez, pistache, tequila, cajeta, entre otros; son piezas en clave para dar a las nieves un sabor único.



Doña Amalia detalla que para preparar nieve de limón, se necesita el jugo de limones colados, ralladura de limón, agua y azúcar; este preparado se coloca en un barril metálico que se introduce a una tina de madera a la cual se le coloca hielo y sal a los costados.



“Se le pone pura cáscara de limón, se raya en una chilmolera; adentro de la tina de madera lo que vamos cuajando, se le empieza a dar vuelta, se le pone hielo y sal, ya con eso se le da vuelta y va pegando la nieve, en lo que va pegando la nieve, hay una palita especial para cortarla, cada que pega se corta hasta que quede completamente bien durita, así es como se trabaja, todo es artesanal”, detalla.


Cada barril contiene la experiencia y el sabor que los padres de Doña Amalia le heredaron.



Semana Santa



Orgullosos de su oficio, Doña Amalia y Don Julián aseguran que heredarán esta tradición a sus hijos y nietos, para que se continúe complaciendo los paladares de los oaxaqueños.




Aseguran que en esta época decembrina por el clima frío no hubo la afluencia de personas que esperaban, por lo que auguran que para Semana Santa las ventas mejorarán; aun que dijo, todo el año siempre hay un buen pretexto para degustar una nive.




“Las personas si vinieron en esta época, pocos, pero vinieron; ya es una tradición obligada venir a degustar una rica nieve, se consume más la de  leche quemada con tuna, el sorbete y de limón”.



Los neveros tradicionales comentan que diariamente logran vender 40 copas de nieve y en temporada alta llegan a comercializar hasta más de 90.



El negocio de las nieves es el único patrimonio que Doña Amalia y Don Julián heredarán a su familia y se sienten orgullosos de continuar con la labor que iniciaron sus padres, sobre todo de conservar la manera tradicional en la elaboración de la nieve.





La nevería “Pepe”, está ubicada en el jardín Sócrates en un horario de 10:00 a 21:00 horas, todos los días.

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