A pesar de la crisis económica por la que atraviesan las familias oaxaqueñas, el entusiasmo por recibir a sus fieles difuntos no decrece, por el contrario, desde de la semana pasada, cientos de personas se congregan en las plazas dedicadas a estas fechas para invertir, por lo menos, unos 500 pesos para levantar su ofrenda.
Flores, pan, chocolate, mole, frutas, calaveritas, papel picado,y veladoras, es lo mínimo en productos que se requieren para instalar el altar dedicado a los que ya partieron y que conlleva a todo un ritual que comienza con la compra de los artículos.
El Mercado de Abasto en esta fecha, registra en promedio, una afluencia de alrededor de 80 mil personas,entre comerciantes y vendedores, que durante tres días previos a la festividad realizan lo que se conoce como la Plaza de Muertos, según informan los líderes de locatarios.
Desde el pasado sábado, miles de personas acuden a este centro comercial para adquirir todo lo que la costumbre marca y cuyos precios, en muchos casos, exceden incluso el salario mínimo.
A celebrar aunque se acabe en el empeño
Domitila llegó a la capital, procedente de Sola de Vega, en su núcleo familiar han perdido a 7 integrantes, que según refiere eran muy fiesteros y por ello, hay que prepararles un gran recibimiento.
“Hemos sido una familia alegre, por eso todo el año ahorramos para estas fechas, por lo menos me llevo unos 8 mil pesos en compras, no le hace que el lunes vengamos al empeño, lo importante es que la gente que se nos adelantó disfrute como si estuvieran en vida”, dijo.
La entrevistada asegura que los precios subieron mucho con respecto al año anterior, pues mientras en el 2016 compró un pan de muerto grande en 200 pesos, hoy lo encontró en 50 pesos más y de las flores ni se diga, una brazada o rollo de Cresta de Gallo, cuesta entre 200 y 250 pesos, mientras un pequeño ramo sale entre 45 y 50 pesos. El cempasúchil se disparó, dice que los vendedores le argumentaron los sismos y que por eso, el costo es de 300 pesos el rollo.
“Los muertitos salen caros, pero y que le hace, en nuestro pueblo la familia se junta en estas fechas más que en navidad, quizá porque también llegan los que se nos adelantaron y sentirlos cerca nos hace olvidar el dolor de su partida”, concluye Domitila.
En la Central de Abasto, se encuentran productos de todos los precios, que permiten que las familias oaxaqueñas disfruten de esta tradición ancestral, única en el mundo.
