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Covid, peregrinaciones y posadas

Foto(s): Cortesía
Redacción

Diciembre es mes cargado de reflexiones, promesas, recuerdos, regalos, peregrinaciones, posadas y un largo etcétera, aderezados con suculentas fiestas con guisos de la época, llenando el ambiente de olores y sabores exclusivos de temporada, aunque esta ocasión las celebraciones serán más pequeñas este año, pues hay menos personas en el mundo.


Muchas familias han sufrido la pérdida de seres queridos, esto es una realidad general en todo el mundo. El mundo es el mismo para todos, aunque cada uno lo entiende de manera distinta, tanto así, que mientras algunos países continúan estableciendo políticas internas para mitigar los contagios, pareciera que en Oaxaca eso es lo de menos.


Diciembre es el mes de la religiosidad por excelencia en México y en Oaxaca también. Son épocas de Fe, en que las personas sacrifican su tiempo, dinero y otras cosas, para agradecer los favores recibidos por intervención divina. Es una ceremonia de gratitud a la divinidad, y se ofrece dinero terrenal para compensarle. Uno de los negocios más lucrativos que se han inventando desde la creación del dinero: el pago por la gratitud celestial. Se trata de un negocio sin fronteras que suma grandes cantidades a sus arcas, gracias a las colaboraciones de aquellos que agradecen a la intervención divina por los favores recibidos.


Los devotos contribuyen de manera generosa y con devoción, mientras que algunos de los representes de las iglesias son quienes disfrutan de la Fe y eso nada tiene que ver la divinidad.


Mitigar la fe es una labor complicada, ¿cómo decirle a un pueblo tan sumido en la devoción que evite practicar su culto y espiritualidad, cuando es, en realidad, lo único que tiene para hacerle frente a un año tan terrible como el actual? Recién, en una situación similar, en Chile se llevaron a cabo peregrinaciones masivas desde Santiago hacía la Virgen de Lo Vásquez, cuya celebración es el 8 de diciembre y que previamente había sido cancelada por el obispado de Valparaiso, pero eso poco importó para las personas que recorren a pie los 114 kilómetros que llevan desde la capital del país andino hacia el recito. ¿Qué pasará en tierras mexicanas en donde también ya se han cancelado las celebraciones y han anunciado el cierre de templos?


Por otro lado, con la cancelación de las actividades que rodean a las actividades de culto religioso, todos los comerciantes informales que sobreviven de ellas, desde quienes colocan sus puestos de comida, hasta los que organizan los juegos mecánicos y las ferias típicas pierden posibilidad de empleo y tener ingresos. Lo cual hace todavía más complicada la ya apretada situación. Hace unos días, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo un


llamado a todo México, pues a consideración suya la situación por la que se encuentra el país ha pasado de ser “Mala” a “Muy preocupante”, por lo que “piden seriedad en la respuesta y a los líderes que sean ejemplares en el uso de mascarillas y otras medidas”. Lo curioso es que en Oaxaca se penaliza el comercio propio de la zona, mientras se favorece la visita de extranjeros. Eso me parece a mí más preocupante aun. Mitigar la fe es una labor complicada, ¿cómo decirle a un pueblo tan sumido en la devoción que evite practicar su culto y espiritualidad?


Contacto: [email protected]

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