En San Antonino Castillo Velasco, municipio ubicado en los Valles Centrales de Oaxaca, el pueblo está de luto. El Quinto Viernes de Cuaresma convoca a todos los fieles católicos a salir en procesión solemne para acompañar a San Lázaro.
La marcha fúnebre avanza acompañada de los acordes de la banda, rezan el rosario y la imagen del santo va cubierta en su totalidad, en representación de la muerte.
La celebración está enmarcada por el esfuerzo de hombres y mujeres que mantienen viva una tradición, los mayordomos de la fiesta elaboran piezas de pan y atole de panela elaborado con ceniza, viandas que regalan a todos los que asisten al cortejo.
Al término de la procesión, la imagen de San Lázaro es velada, entre rezos y la devoción de los católicos en la casa de la mayordoma, responsabilidad que este año recayó en María Luisa López y sale de nuevo a la calle después de la una de la madrugada, cuando se celebra la resurrección.
El Quinto Viernes de Cuaresma, en esta población del distrito de Ocotlán, recuerda el pasaje bíblico que protagonizaran Jesús de Nazaret y Lázaro su mejor amigo, a quien sacó de su sepultura cuando le ordenó “levántate y anda” y se produjo el milagro.
Luego de “despertar a la vida”, la imagen sale de nuevo en procesión para regresar al templo, ya descubierto en su totalidad y en medio de festejos y algarabías.
